Micrografía electrónica de barrido (MEB) en color de bacterias «Helicobacter» atrapadas en una trampa extracelular de neutrófilos.
Micrografía electrónica de barrido (MEB) en color de bacterias «Helicobacter» atrapadas en una trampa extracelular de neutrófilos.© SciencePhoto

La inmunología: clave para entender la salud y la medicina del futuro

Barcelona

24.04.26

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Durante décadas, la inmunología ocupó un lugar discreto en los libros de medicina. Hoy, sin embargo, se ha convertido en una disciplina central que permite reinterpretar gran parte de las enfermedades humanas. Estudiada inicialmente en su relación con las infecciones, en la actualidad sabemos que también juega un papel fundamental en la lucha contra el cáncer, los trastornos neurológicos y un número creciente de patologías de origen autoinmune e inflamatorio. Esta visión transversal es la que da sentido a la creación del CaixaResearch Institute, concebido para poner el sistema inmunitario en el centro de la investigación, como eje común de la salud y la enfermedad.

La inmunología es una rama del conocimiento que estudia el sistema inmunitario y su funcionamiento analizando cómo identifica el cuerpo las células propias, detecta los potenciales «enemigos» externos y activa mecanismos de defensa para mantenerlos bajo control. Gracias a este conocimiento se han alcanzado hitos tan fundamentales como el desarrollo de vacunas eficaces y la erradicación de la viruela, uno de los mayores avances de la medicina moderna.

Asimismo, también estudia cómo esta maquinaria nos protege frente a amenazas internas, como serían las células cancerosas, así como los sofisticados mecanismos de control que precisa para detenerse y no dañar nuestros tejidos. Más recientemente, a través de la llamada inmunoterapia, la comunidad científica está aprendiendo a reprogramar las células inmunitarias con el objetivo de modificar las células del propio paciente para que actúen de forma terapéutica.

Infografía del sistema inmunitario del cuerpo humano.
© Fundación ”la Caixa”

Este equilibrio entre lo externo y lo interno, entre lo seguro y las amenazas, podría compararse con una coreografía: el sistema inmunitario debe activarse ante cualquier evento que nos ponga en peligro y desactivarse cuando la amenaza desaparezca. La inmunología también estudia cuándo falla uno de esos pasos: si la respuesta se queda corta, infecciones o tumores pueden progresar; si se descontrola, el sistema puede reaccionar frente a estímulos que no suponen ningún peligro o incluso dañar tejidos sanos, como sucede en las alergias y en las enfermedades autoinmunes. Entender esto último, es decir, cómo y por qué se producen esos fallos, es uno de los grandes desafíos de la biomedicina actual.

El sistema inmunitario conecta prácticamente todos los órganos y procesos del cuerpo, y sus mecanismos influyen en ámbitos tan distintos como las infecciones, la salud cerebral, la reparación de tejidos, el envejecimiento, el desarrollo de enfermedades crónicas y, en general, el equilibrio del organismo. Profundizar en su funcionamiento no solo ayuda a explicar por qué enfermamos, sino que también abre el camino a nuevas formas de diagnosticar, prevenir y tratar un amplio espectro de patologías. La inmunología ya no es una disciplina más, sino un eje transversal de todas las ramas de la medicina y la salud.

Infecciones y vacunas: el sistema inmunitario en primera línea

Cuando se piensa en inmunología, lo primero que suele venir a la mente son las enfermedades infecciosas. No es casualidad: desde que existimos, el sistema inmunitario ha sido clave para hacer frente a agentes externos como virus, bacterias o parásitos. Y aunque este sigue siendo un ámbito central de la investigación inmunológica, la ciencia avanza hacia preguntas cada vez más complejas impulsadas por nuevas tecnologías que hoy permiten analizar el impacto de la inmunología en otros ámbitos.

Micrografía electrónica de barrido (MEB) en color de unas células T y una célula de cáncer de cuello uterino apoptótica (HeLa).
Micrografía electrónica de barrido (MEB) en color de unas células T y una célula de cáncer de cuello uterino apoptótica (HeLa).© SciencePhoto

Desde el descubrimiento de las primeras vacunas hasta la actualidad, se han desarrollado decenas de ellas y el conocimiento sobre su funcionamiento ha avanzado mucho. Ahora sabemos que no todas las personas responden igual a una misma vacuna y tampoco reaccionan igual ante una misma infección. Esta variabilidad —que la pandemia hizo visible a escala global— es uno de los campos donde la investigación inmunológica está ofreciendo algunas de las respuestas más reveladoras. Comprender estas diferencias es clave para diseñar vacunas más eficaces y equitativas, capaces de proteger a poblaciones diversas. Además, mientras algunas vacunas generan inmunidad a muy largo plazo, otras ofrecen una protección más breve. Entender por qué se producen estas diferencias es fundamental para desentrañar cómo se construye una memoria inmunitaria duradera y avanzar hacia estrategias que eviten la necesidad de administrar dosis de refuerzo repetidas, una cuestión que la ciencia todavía trabaja para resolver.

La inmunología también está permitiendo descifrar fenómenos que hasta hace muy poco resultaban enigmáticos, como la COVID persistente o la tolerancia que desarrollan ciertas poblaciones expuestas de manera continuada a patógenos como el parásito de la malaria.

Además, a medida que el clima, los movimientos poblacionales y los cambios ambientales favorecen la expansión de virus emergentes, el conocimiento inmunológico se convierte en una herramienta esencial para anticipar y contener esas amenazas.

Cuando las defensas miran hacia dentro

Si en las infecciones el reto del sistema inmunitario es reconocer y neutralizar una amenaza externa, en el cáncer el desafío es aún más complejo. En este caso, el sistema inmunitario debe detectar cuándo células del propio organismo dejan de funcionar correctamente. En condiciones normales, el sistema inmunitario detecta estas células que presentan un comportamiento anormal y las destruye (en un proceso conocido como inmunovigilancia), pero cuando estas células aprenden a evadir las células inmunitarias pueden conseguir proliferar y originar tumores.

Comprender cómo se producen estas dinámicas entre el tumor y el sistema inmunitario se ha convertido en una de las prioridades de la investigación oncológica actual.

Otro aspecto que se ha identificado es que la respuesta inmunitaria se construye siempre en un contexto donde múltiples señales determinan si el sistema actuará con eficacia o quedará bloqueado. Ya no se trata solo de atacar el tumor, sino también de intervenir sobre el sistema que debe reconocerlo, aprender a modular las defensas del organismo, devolverles la capacidad de identificar la amenaza, ajustar su intensidad y dirigir su acción con precisión.

Los avances en inmunoterapia contra el cáncer han demostrado el enorme potencial de este enfoque, pero también ha puesto de manifiesto sus límites. No todas las personas responden igual a los mismos tratamientos, y comprender las causas sigue siendo uno de los grandes interrogantes abiertos. De nuevo, la investigación actual apunta a la diversidad del sistema inmunitario y a su interacción con entornos celulares particulares.

El diálogo entre el sistema inmunitario y el cerebro

En ocasiones, el desequilibrio aparece cuando la respuesta se dirige hacia lugares especialmente sensibles. Durante mucho tiempo, el cerebro se consideró un territorio ajeno a la inmunología, protegido por una barrera casi infranqueable conocida como barrera hematoencefálica, la gran frontera física del cerebro a través de la cual no pueden acceder las células del sistema inmunitario. Hoy esa idea ha quedado atrás.

La neuroinmunología ha revelado que detrás de determinados trastornos neurológicos existen mecanismos inmunitarios mal regulados, e identificar esos procesos ha supuesto un cambio radical. Enfermedades antes consideradas inexplicables o irreversibles hoy pueden diagnosticarse con mayor precisión y, en muchos casos, tratarse. La neuroinmunología ha descubierto toda una nueva categoría de enfermedades en las que el sistema inmunitario está implicado, algo que hasta hace poco ni siquiera se sospechaba.

Microscopía de neuronas cerebrales.
Microscopía de neuronas cerebrales.© AdobeStock

El trabajo desarrollado en este campo ha demostrado que una respuesta inmunitaria mal dirigida puede afectar a proteínas esenciales del sistema nervioso. Comprender qué señales desencadenan este proceso permite clasificar mejor estas patologías e intervenir antes de que el daño sea irreversible.

Además, esta conexión entre inmunidad y cerebro está ampliando el foco hacia enfermedades que tradicionalmente se habían estudiado desde otros ángulos, como algunos procesos neurodegenerativos. La activación persistente de mecanismos inmunitarios, la pérdida de sistemas de control o las señales inflamatorias sostenidas se presentan hoy como piezas relevantes de un puzle mucho más amplio que obliga a repensar la relación entre el cerebro y el resto del organismo.

Cuando respondemos frente a amenazas inexistentes o contra nosotros mismos: autoinmunidad y desregulación

En ocasiones, el sistema inmunitario falla en sus mecanismos de distinguir lo que requiere una respuesta por su parte y lo que no. En estos casos puede actuar de manera agresiva frente a estructuras propias del organismo, como en la autoinmunidad, o bien hacerlo de manera desproporcionada frente a agentes externos que no podrían causarnos de por sí un gran daño, como ocurre en las alergias.

La investigación ha demostrado que en este proceso confluyen múltiples factores. La genética aporta una parte de la explicación, pero no es suficiente. El historial inmunitario de cada persona, su exposición a infecciones previas y la forma en que su sistema inmune aprendió a responder a lo largo de la vida desempeñan un papel decisivo.

Más allá de aliviar síntomas, la inmunología ofrece la posibilidad de intervenir sobre las causas profundas del problema: restaurar los mecanismos de control, modular la intensidad de la respuesta y devolver al sistema su capacidad de autorregulación. No es una tarea sencilla, pero abre la puerta a tratamientos más precisos y duraderos.

Una nueva etapa para la investigación biomédica

A medida que la inmunología ha ido revelando su contribución en ámbitos tan distintos como las infecciones, el cáncer, la neurología o las enfermedades inflamatorias, ha quedado claro que no se trata de una disciplina más, sino de un eje que atraviesa toda la biomedicina. Comprender cómo funciona el sistema inmunitario —y sobre todo cómo pierde su equilibrio— permite unir piezas que durante décadas se estudiaron por separado y encontrar soluciones donde prácticamente no había esperanza. La inmunología es hoy el punto de encuentro de muchos de los grandes avances médicos.

Las enfermedades vinculadas al sistema inmunitario afectan a cientos de millones de personas en todo el mundo. Esta nueva mirada permitirá reducir la mortalidad extrema de las enfermedades infecciosas, que actualmente se sitúa entre 8 y 12 millones de muertes anuales, así como las computadas al cáncer, con aproximadamente 10 millones de muertes al año. También ayudará a mejorar la calidad de vida o a desarrollar nuevos tratamientos para personas con enfermedades alérgicas (que afectan a un 30-40 % de la población), inflamatorias crónicas (aproximadamente 5 millones de personas) o autoinmunes (hasta un 10 % de la población). Además, contribuirá a plantear nuevas respuestas a diversas enfermedades cardiovasculares y neurológicas que afectan a más de 3.000 millones de personas y provocan 30 millones de muertes anuales.

La vocación del CaixaResearch Institute se centra precisamente en este punto de inflexión: impulsar una investigación que mire el sistema inmunitario como un todo capaz de generar conocimiento fundamental y, al mismo tiempo, abrir nuevas vías para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades. Una apuesta por la ciencia que aspira a comprender en profundidad los mecanismos de la salud y la enfermedad, y a generar un impacto duradero en el bienestar de la sociedad.

Última actualización: 24 abril 2026 | 15:40