El investigador Miguel Marín, en el laboratorio de IrsiCaixa.
El investigador Miguel Marín, en el laboratorio de IrsiCaixa.© IrsiCaixa

El efecto de la vacuna terapéutica contra el VIH, potenciado por un fármaco que desbloquea el sistema inmunitario

Barcelona

13.01.26

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Los estudios sobre vacunas terapéuticas contra el VIH muestran avances significativos, pero todavía no permiten prescindir del tratamiento antirretroviral. Ahora, un estudio liderado por IrsiCaixa —centro impulsado conjuntamente por la Fundación ”la Caixa” y el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña— demuestra en el laboratorio que la combinación de una vacuna terapéutica con un tratamiento que reactiva el sistema inmunitario potencia la respuesta de las células encargadas de eliminar el VIH.

Estos resultados, publicados en la revista eBioMedicine, refuerzan la idea de que la eliminación completa del VIH requerirá una combinación de múltiples terapias y señalan el tratamiento anti PD-1 como una herramienta prometedora para avanzar hacia este objetivo. Además, remarcan la importancia de combinar vacunas e inmunoterapias, ya que su efecto sumatorio puede potenciar el sistema inmunitario y hacerlo más capaz de combatir no solo el VIH, sino también otros virus y enfermedades como el cáncer.

La molécula PD-1 se encuentra en las células T del sistema inmunitario y actúa como un “freno” natural del organismo. Su función es evitar que el sistema inmunitario ataque células sanas del propio cuerpo. “Es un mecanismo de autoprotección esencial, pero en situaciones en las que necesitamos una actividad inmunitaria muy potente puede jugar en nuestra contra”, explica Miguel Marín, investigador en la Universidad de Copenhague y primer autor del artículo durante su doctorado en IrsiCaixa. Los tratamientos anti PD-1 bloquean temporalmente este freno y evitan que se detenga la generación de respuestas inmunitarias. «Queríamos comprobar si esta terapia podía ayudar a potenciar las respuestas inmunitarias inducidas por una vacuna terapéutica frente al VIH en personas que viven con el virus», añade Marín.

Más células capaces de reconocer y eliminar el VIH

Para comprobarlo, el equipo analizó muestras de personas con VIH que habían participado en el ensayo clínico de la vacuna terapéutica BCN01, y las trató en el laboratorio con anti PD-1. Todas ellas habían iniciado el tratamiento antirretroviral de forma muy precoz tras el diagnóstico.

Los resultados muestran que el bloqueo de PD-1 incrementa el número y la funcionalidad de las células T CD8+ específicas del VIH generadas por la vacuna. Estas células son clave para identificar y destruir de forma eficaz las células infectadas por el virus. Además, se han identificado marcadores que indican que estas células están activadas y son funcionales.

«Aparte de las personas que iniciaron la terapia antirretroviral de manera temprana y que, además, fueron vacunadas, también estudiamos muestras de personas con el mismo perfil clínico, pero sin vacunar. En estos casos, la terapia anti PD-1 no produjo ningún incremento de la respuesta inmunitaria. Esto sugiere que el efecto observado se debe a la combinación de la vacuna terapéutica y el tratamiento anti PD-1», destaca Júlia Garcia-Prado, investigadora principal en IrsiCaixa y líder del estudio.

Por otro lado, las personas tratadas en fases más avanzadas de la infección por VIH también mostraron un aumento de células T específicas del virus tras el bloqueo de PD-1. Sin embargo, presentaban otros frenos inmunitarios, como TIM-3, que también deberían bloquearse de forma conjunta. Este hallazgo refuerza el potencial de combinar distintas inmunoterapias según el estadio de la infección y el momento de inicio del tratamiento antirretroviral.

La combinación de estrategias, clave para avanzar hacia la eliminación del VIH

El estudio también revela que, cuanto mayor es la presencia de PD-1 en las células T CD8+, más intensa es la respuesta al bloqueo de esta molécula. Esto sugiere que PD-1 podría utilizarse como biomarcador para identificar a las personas que podrían beneficiarse de este tipo de tratamiento tras la vacunación.

En conjunto, los resultados refuerzan la importancia de combinar vacunas e inmunoterapias, ya que pueden ejercer un efecto sinérgico y lograr respuestas mucho más eficaces. En este caso, la inmunoterapia mejora la respuesta a la vacuna terapéutica contra el VIH, pero estudios previos han demostrado también el efecto inverso: personas con cáncer que reciben inmunoterapia responden mejor al tratamiento si previamente han sido vacunadas. Este efecto sumatorio de ambas estrategias, que prepara al sistema inmunitario para responder de forma más eficaz, tiene un enorme potencial en múltiples campos, desde las enfermedades infecciosas hasta el cáncer.

«Sabemos que el VIH es un virus muy complejo y que su curación no dependerá de una única vía, sino de la suma de diferentes aproximaciones», remarca García-Prado, quien destaca que la terapia anti PD-1, en combinación con la vacuna terapéutica, podría ser una de ellas.