
Los Jardines de Cap Roig acoge un encuentro internacional para acelerar la resiliencia de los paisajes frente a los incendios forestales
01.10.26
8 minutos de lecturaMás de 80 representantes de instituciones públicas, centros de investigación, autoridades de protección civil, entidades financieras, organizaciones filantrópicas, empresas tecnológicas e iniciativas territoriales de todo el mundo se reunieron en los Jardines de Cap Roig de la Fundación ”la Caixa” para impulsar un enfoque integrado frente al riesgo de incendios forestales.
Más de 80 representantes de instituciones públicas, centros de investigación, comunidades indígenas y locales, autoridades de protección civil, organizaciones financieras y filantrópicas, empresas tecnológicas y living labs se reunieron en los Jardines de Cap Roig para acelerar la implementación de paisajes resilientes a los incendios forestales.
El encuentro, que tuvo lugar en un contexto de incendios forestales cada vez más intensos y devastadores, se centró en una ambición compartida: pasar del conocimiento, los proyectos piloto y las iniciativas aisladas a una acción coordinada y a gran escala que reforzar la resiliencia de los paisajes, las comunidades y las economías frente a los incendios forestales.
Se trata de una necesidad urgente: a mediados de septiembre de 2026 se habían quemado en la Unión Europea 666.236 hectáreas, una cifra muy por encima de la media registrada durante las dos últimas décadas.
La reunión internacional fue organizada por la Wildfire Resilient Landscapes Network (WRLN) de la Circular Bioeconomy Alliance (CBA) y el programa FIRE-RES, coordinado por el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC). El encuentro fue acogido por la Fundación ”la Caixa”, entidad miembro de la CBA.
Avanzar desde iniciativas piloto hacia una resiliencia a escala de paisaje requerirá «replantear la economía tal como la hemos entendido hasta ahora para situar la naturaleza en el centro», afirmó Marc Palahí, director ejecutivo de la CBA. Y añadió:
«A través de esta red internacional impulsamos paisajes resilientes a los incendios forestales en todo el mundo y aceleramos la transición hacia un nuevo paradigma económico que sitúa a las personas y la naturaleza en primer lugar. Una nueva economía basada en la naturaleza nos ayudará a reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y a adaptarnos mejor a las incertidumbres derivadas del cambio climático».
Durante su intervención, el secretario general del Departamento de Economía y Finanzas de la Generalitat de Catalunya, Juli Fernández, ha puesto en valor la importancia de abordar la prevención de los incendios forestales desde una perspectiva integral que combine el conocimiento científico, las políticas públicas y la implicación de los distintos agentes que actúan sobre el territorio.
En este sentido, ha destacado el papel de la gestión forestal como una política estructural y de largo plazo, especialmente en un contexto marcado por el cambio climático, la continuidad de las masas forestales y el progresivo abandono de los usos agrícolas y ganaderos. El secretario general remarcó también la necesidad de pasar del diagnóstico a la implementación de soluciones, reforzar la colaboración entre administraciones, mundo local, sector privado y comunidad científica, y reconocer el valor de las personas que gestionan el territorio.
La WRLN proporciona un marco internacional para avanzar en este ámbito al conectar organizaciones e iniciativas de distintos sectores, incluidas las comunidades indígenas y locales, la comunidad científica, las administraciones públicas, la industria y el sector financiero. A través de su red de living labs, los socios prueban soluciones en territorios reales, intercambian conocimientos, exploran oportunidades de inversión y adaptan las soluciones eficaces a diferentes contextos.
Antoni Trasobares, director de Resiliencia a los Incendios Forestales de la CBA y director del CTFC, afirmó: «Es el momento de pensar de forma global e impulsar nuevas iniciativas capaces de marcar la diferencia ante los cambios rápidos y de gran impacto que afrontamos actualmente. Necesitamos acelerar la transición hacia territorios donde la resiliencia esté integrada en la adaptación del paisaje, la planificación, la gestión, la gobernanza y la inversión. Precisamente este es el enfoque de la WRLN. La diversidad de organizaciones y territorios representados en este encuentro refleja una convicción compartida: ninguna institución, sector o país puede afrontar en solitario el creciente desafío de los incendios forestales.»
En la reunión se puso de relieve la necesidad de una gestión activa del paisaje, la integración del riesgo de incendios en políticas más allá del ámbito forestal y de la protección civil, y una mayor coordinación entre sectores y niveles de gobierno. También se enfatizó que las comunidades y los gestores del territorio deben desempeñar un papel activo en la toma de decisiones.
Para transformar estos principios en acciones concretas, los participantes exploraron modelos de financiación que combinan fondos públicos, seguros, filantropía e inversión privada, junto con tecnologías operativas y una red conectada de living labs. Asimismo, se están desarrollando ambiciosas propuestas de proyectos para la Comisión Europea y otras instituciones con la participación de la mayoría de los miembros de la red en Europa, Chile, América del Norte, Australia y Sudáfrica, con el objetivo de consolidar la actividad y el impacto de la red a escala mundial.
Un enfoque integrado frente al riesgo de incendios forestales
La extinción de incendios sigue siendo esencial, pero la respuesta de emergencia por sí sola no puede abordar la creciente magnitud y complejidad del riesgo de incendios forestales, según indicó Marc Castellnou, jefe inspector del GRAF —la unidad especializada en incendios forestales de los Bomberos de la Generalitat de Cataluña— y reconocido experto internacional en la materia. La Comunicación de la Comisión Europea sobre gestión integrada del riesgo de incendios forestales, adoptada el 25 de marzo de 2026, aboga por un enfoque holístico que conecte prevención, preparación, respuesta y recuperación posincendio, y sitúa los paisajes resilientes a los incendios en el centro de la estrategia.
En la reunión se analizó cómo puede este planteamiento aplicarse en la práctica mediante una gestión activa del territorio y paisajes multifuncionales que reduzcan el riesgo de incendios mientras favorecen la biodiversidad, la provisión de agua, los medios de vida rurales y las economías locales.
Convertir el conocimiento en implementación
La implementación de paisajes resilientes a los incendios forestales requiere una acción coordinada en ámbitos como la gestión forestal, la agricultura, la biodiversidad, la ordenación territorial, la gestión del agua, el turismo, la salud pública, la protección civil y el desarrollo rural.
Los debates sobre gobernanza exploraron cómo pueden los marcos políticos, las herramientas de planificación, la coordinación institucional y la participación efectiva favorecer la colaboración entre administraciones nacionales, regionales y locales junto con propietarios, gestores forestales y comunidades cuyas decisiones tienen incidencia directa en el riesgo de incendios.

La tecnología puede reforzar la toma de decisiones en todas las etapas, desde la evaluación del riesgo, la alerta temprana y la monitorización hasta la prevención, la respuesta y la recuperación tras los incendios. Los participantes debatieron cómo herramientas en rápida evolución, desde la observación de la Tierra hasta la modelización del comportamiento del fuego y del humo, están transformando la capacidad de anticipación y actuación. Señalaron que el verdadero valor de estas herramientas reside en combinarlas con la evidencia científica y la experiencia operativa para responder a las necesidades prácticas sobre el terreno.
En la reunión también se abordó un factor clave: cómo garantizar una financiación a largo plazo para las iniciativas que trabajan en la resiliencia del paisaje. La financiación pública, los seguros, la filantropía, el capital privado y la economía forestal ya desempeñan un papel relevante, aunque todavía insuficiente para responder a la magnitud de las necesidades de los paisajes resilientes.
Dado que muchos actores comparten el interés por la resiliencia territorial, pero ninguno puede garantizarla por sí solo, en la sesión sobre financiación se exploraron nuevas alianzas y mecanismos capaces de impulsar la siguiente fase, desde el papel catalizador de la filantropía hasta nuevas funciones para el sector asegurador.
Living labs: conectar la
ambición internacional con la acción local
El encuentro reunió experiencias de living labs e iniciativas demostrativas a gran escala de Europa, América del Norte y del Sur, Australia y África.
Los living labs son entornos en los que administraciones públicas, investigadores, comunidades, propietarios y empresas diseñan, testean y evalúan conjuntamente soluciones en condiciones reales. Conectarlos a través de la WRLN permite convertir la experiencia local en aprendizaje compartido adaptable a diferentes paisajes, generar evidencia y facilitar la adopción de soluciones a mayor escala.
Del debate a la realidad territorial
Como parte del programa, los participantes visitaron la zona afectada por el incendio forestal de 2026 en Les Gavarres, Cataluña. El incendio, declarado cerca de La Bisbal d’Empordà a principios de julio, afectó aproximadamente a 2.200 hectáreas, principalmente de terreno forestal. Alrededor del 97 % de la superficie afectada se encuentra dentro del espacio natural protegido de Les Gavarres.

Durante la visita, los servicios de emergencia, propietarios forestales y otros actores locales explicaron el impacto provocado por el incendio, las exigencias operativas de la emergencia, la coordinación necesaria entre instituciones y las dificultades de la recuperación posincendio y de la gestión del territorio.
Los participantes concluyeron que la resiliencia frente a los grandes incendios forestales no depende de un único actor, sino de una acción coordinada y sostenida antes, durante y después de la emergencia.
Un reto humano, ambiental y económico creciente
Los incendios forestales también tienen consecuencias de gran alcance para las personas y las comunidades. Entre 2008 y 2023 desplazaron aproximadamente a 590.000 personas en la Unión Europea, mientras que los daños a propiedades e infraestructuras se estiman en torno a 2.500 millones de euros anuales. El humo y el deterioro de la calidad del aire también pueden incrementar los riesgos para la salud respiratoria y cardiovascular, incluso en zonas alejadas de los incendios.
Construir paisajes resilientes significa, por tanto, no solo reducir el riesgo de incendios forestales, sino también proteger a las personas, la salud pública, los medios de vida rurales, los recursos hídricos, los suelos, la biodiversidad, las infraestructuras y las economías locales.



