Imágenes de la exposición de CaixaForum Barcelona «Tiempos inciertos. Alemania entre guerras».
Un visitante de la exposición Tiempos inciertos. Alemania entre guerras en CaixaForum Barcelona.© Fundación "la Caixa"

CaixaForum Barcelona revive el florecimiento cultural de la República de Weimar

Barcelona

01.04.25

12 minutos de lectura

La exposición Tiempos inciertos. Alemania entre guerras revive el florecimiento cultural, creativo e intelectual de la República de Weimar, etapa marcada por la incertidumbre y la inestabilidad, pero también sinónimo de creación y progreso con influencias que llegan hasta hoy. Estructurada en tres grandes ámbitos temáticos, la exposición cuenta con un universo paralelo de actividades para enriquecer la propuesta.

La directora de CaixaForum Barcelona, Mireia Domingo, y el arquitecto y filósofo Pau Pedragosa, uno de los comisarios de la muestra, han presentado este martes la exposición Tiempos inciertos. Alemania entre guerras, una visión transversal del efervescente periodo de entreguerras centrada en la etapa que va de 1918 a 1933. La muestra recrea el amplio universo de la República de Weimar, un capítulo fundamental de la historia europea y mundial que ha trascendido como referente de cambio. 

La directora de CaixaForum Barcelona, Mireia Domingo, y el arquitecto y filósofo Pau Pedragosa, uno de los comisarios de la muestra.
La directora de CaixaForum Barcelona, Mireia Domingo, y el arquitecto y filósofo Pau Pedragosa, uno de los comisarios de la muestra.© Fundación "la Caixa"

La exposición destaca por su mirada poliédrica y por la pluralidad de lenguajes museográficos con los que apela a los sentidos de los visitantes para trasladarlos al universo de la República de Weimar. Lo hace a través de la escenografía, la música, el lenguaje audiovisual y la participación, además de mostrar también cerca de 90 piezas originales de la época que incluyen obras pictóricas y gráficas, audiovisuales y musicales. 

Para este montaje se ha contado con la colaboración del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Museo Nacional de Artes Decorativas y el Institut Valencià d’Art Modern, que han prestado obras singulares del arte alemán de entreguerras, y también instituciones alemanas como el StadtsMuseum Berlin, el Käthe-Kollwitz Museum de Colonia y el Georg Kolbe Museum de Berlín. 

Con la República de Weimar, Alemania se convirtió en epicentro de la vanguardia, la experimentación y los cambios, y marcó un hito cultural en campos como la literatura, el cine, el arte, el teatro, la arquitectura y el diseño a través de numerosos artistas, entre ellos Fritz Lang, Jeanne Mammen, Georg Kolbe, Marianne Breslauer, Gabriele Münter, Lyonel Feininger o George Grosz y August Sander, así como de la Escuela de la Bauhaus, que contaba con profesores como Paul Klee, Marianne Brandt y Vasili Kandinski, entre otros. 

«La dama de malva», de Lyonel Feininger, 1922.
La dama de malva, de Lyonel Feininger, 1922.© Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Madrid

Con este recorrido de tipo temático, los visitantes emprenderán un viaje en tres tiempos que los llevará del mundo de ayer a una nueva Alemania, la República de Weimar, y a nuestro presente incierto.

El primer gran ámbito sitúa al público en los tiempos previos a la Primera Guerra Mundial en un salón burgués inspirado en la novela Los Buddenbrook, de Thomas Mann. El segundo explora las tensiones internas y los cuestionamientos de las viejas certezas que se dieron durante la República de Weimar: la representación del cuerpo humano, el individuo y el fenómeno de las masas; los dorados años 20 y las crisis económicas; los nuevos roles de género; la unión de arte y técnica en la Bauhaus; la innovación y la diversidad musical de esos años; la incertidumbre como principio de la ciencia; el descrédito de la razón en la filosofía, y el fin del sueño democrático. El último ámbito propone una reflexión, un siglo después, sobre las incertidumbres de ese periodo y el modo en que reverberan hasta nuestro mundo de hoy. 

República de Weimar: una propuesta renovadora basada en la razón, la democracia y la igualdad

Tras el terremoto político e ideológico que supusieron la Gran Guerra y la caída de los cuatro grandes imperios, el austrohúngaro, el alemán, el otomano y el ruso, la República de Weimar (1919-1933) surgió como una propuesta renovadora basada en la razón, la democracia y la igualdad que permitió por primera vez el sufragio femenino.

Pese a su corta duración (14 años) y el posterior ascenso del Partido Nacionalsocialista de Hitler, la enorme creatividad del período de entreguerras dejó una profunda huella como referente de cambio hacia una nueva época. La exposición propone, con diferentes capas de profundidad, comprender este período con sus contradicciones, sus virtudes y sus defectos para entendernos mejor a nosotros mismos y también para construir el mundo de mañana. 

«Escena callejera», de George Grosz, 1925.
Escena callejera, de George Grosz, 1925.© Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Madrid

La muestra profundiza en los siguientes temas:

  • La República de Weimar, transición entre el viejo mundo de las certezas y un tiempo incierto que sigue caracterizando también nuestro presente. 
  • La República de Weimar como referente histórico de una explosión de creatividad artística, pensamiento y progreso social. 
  • Las incertidumbres y las nuevas posibilidades que redefinen todos los campos del saber, desde el arte hasta la ciencia. 
  • Weimar como tiempo en el que se pretende realizar los ideales ilustrados de la libertad, la democracia y la igualdad, pero en el que conviven en tensión con el autoritarismo, la disciplina y la vuelta al orden. 
  • Las potencialidades y las fragilidades de la democracia. 
  • Momento de ruptura con la modernidad e inicio de la posmodernidad. 

Bienvenidos a El mundo de ayer

Al inicio de la exposición, los visitantes accederán a una recreación escenográfica de un salón burgués de finales del siglo XIX que representa el mundo estable y previsible que acaba cuando se produce el estallido de la Primera Guerra Mundial. 

Este ámbito se sumerge en la realidad y los valores de la alta burguesía europea, así como en el colapso del viejo orden imperial. En el aspecto sonoro, el alegre y tradicional vals El Danubio Azul (1867), de Johann Strauss, simboliza la armonía de la vieja Europa, mientras que la Consagración de la Primavera, de Igor Stravinsky (1913), una de las obras fundacionales de la vanguardia musical del siglo XX, representa la pulsión de ruptura artística con ese orden y es a la vez una anticipación de la ruptura real dentro de Europa que será la Gran Guerra. 

Stefan Zweig, en El mundo de ayer: «[...] la época de antes de la Primera Guerra Mundial [...] fue la edad de oro de la seguridad. Todo en nuestra monarquía austríaca casi milenaria parecía asentarse sobre el fundamento de la duración, y el propio Estado parecía la garantía suprema de esta estabilidad. [...] Todo lo radical y violento parecía imposible en aquella era de la razón».
Infografía: timeline República de Weimar
© Fundación "la Caixa"

Posteriormente, los visitantes se desplazarán por un espacio escenográfico de transición entre El mundo de ayer y la República de Weimar. Se trata de un pasillo estrecho y laberíntico, inspirado en una trinchera de la Primera Guerra Mundial, con una ambientación oscura e inquietante, y con efectos de sonido. Grandes cifras relativas a la Primera Guerra Mundial aparecen proyectadas en las paredes. 

Una nueva Alemania: la República de Weimar

«El siglo XX», de Sándor Bortnyik, 1927.
El siglo XX, de Sándor Bortnyik, 1927.© Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Madrid

El segundo ámbito, el centro de la muestra, comienza ofreciendo a los visitantes el contexto de la fundación de la República de Weimar en la ciudad de Goethe y de Friedrich Schiller como símbolo de la voluntad de construir una nueva Alemania humanista e ilustrada. 

Imágenes, documentos y textos dispuestos cronológicamente permitirán efectuar un recorrido por los hechos políticos más relevantes de la historia de la República, desde la Revolución de Noviembre de 1918 hasta el ascenso al poder de Hitler en 1933.

Este espacio central de la exposición se divide en los siguientes subámbitos: 

  • Cuerpos en cuestión

En Weimar, los cuerpos rotos y mutilados después de la guerra conviven con otros que pretenden representar nuevos ideales de belleza y fortaleza, y también con el cuerpo abstracto y mecánico que mira hacia el futuro. En la exposición, estas representaciones se muestran a través de varias esculturas de artistas como Käthe Kollwitz, Georg Kolbe, Marg Moll y Renée Sintenis, así como de un documental sobre la cultura del deporte y la salud. 

  • El individuo y la masa

El fenómeno de los movimientos de masas como sujeto político, que aparece por primera vez durante el período de Weimar, pone en cuestión al individuo autónomo que piensa por sí mismo. Una selección de fotografías de individuos de August Sander recibirá a los visitantes, que a continuación se verán rodeados de masas a través de fragmentos de películas como la clásica futurista Metrópolis, de Fritz Lang (1927), o la película propagandística nazi El triunfo de la voluntad, de Leni Riefenstahl (1935). La fotografía y el cine fueron claves para expresar las tensiones de la época. De hecho, el arte de vanguardia también se politiza y se convierte en un arma más en el conflicto que abarca a toda la sociedad. En ese contexto político convulso, muchos artistas se posicionan abiertamente y entienden el ejercicio del arte como una herramienta más para la lucha. La mayoría de los artistas de vanguardia se movilizan en defensa de la izquierda revolucionaria o democrática con obras de crítica social y política, y con formas modernas de representación de las utopías sociales. En este ámbito se muestran obras de John Heartfield. 

Walter Benjamin, en La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica«A la estetización de la política que propugna el fascismo, el comunismo responde con la politización del arte». 

Gertrud Arndt. «Autorretrato en el estudio», Bauhaus Dessau, 1926.
Gertrud Arndt. Autorretrato en el estudio, Bauhaus Dessau, 1926.© Gertrud Arndt
  • Años dorados y tiempos oscuros

Weimar es también el escenario de fuertes diferencias y crisis económicas. En pocos años se sufre la escasez y la hiperinflación de la posguerra, y el Crac del 29, con un breve período intermedio de estabilidad. La República de Weimar empezó con la crisis traumática de una hiperinflación sin precedentes desde 1919 hasta 1923 que dio lugar a revueltas, conflictos sociales, saqueos, suicidios y un gran contraste entre la pobreza y la opulencia. En 1923 se produjo el colapso, pero la voluntad de estabilidad y justicia social del Gobierno de la República, así como una reforma del sistema económico permitieron una recuperación del equilibrio social y político. De esta forma empezaron los denominados «dorados años veinte», de 1924 a 1929, una época de tolerancia, experimentación y creatividad, sobre todo en las grandes ciudades. 

El documental Berlín, sinfonía de una gran ciudad, de Walter Ruttmann, muestra diferentes acontecimientos de un mismo día de 1927 en Berlín, su movimiento frenético y su vitalidad, pero también las diferencias sociales que en ella conviven. Es un ejemplo de la nueva objetividad del cine, un movimiento que enfatiza el realismo de la vida cotidiana en contraposición con el expresionismo. En este ámbito se suma como novedad en CaixaForum Barcelona la pintura de George Grosz titulada Strassenszene Kurfürstendamm (Escena callejera), procedente del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. 

Fotografía de «Secretaria en Alemania occidental Radio, Colonia», de August Sander.
Fotografía de Secretaria en Alemania occidental Radio, Colonia, de August Sander.© August Sander Stiftung
  • Nuevos roles de género

Este subámbito refleja el cuestionamiento de los roles tradicionales de género mediante nuevas concepciones y representaciones. La neue frau (‘nueva mujer’) emancipada rompió con el estilo de vida convencional y configuró la imagen de una mujer independiente, fuerte, andrógina y activa social y políticamente. El nuevo contexto social también dio visibilidad a grupos que compartían nuevas expresiones e identidades de género, como la comunidad formada en torno al Institut für Sexualwissenschaft (Instituto de Investigación Sexual), de Magnus Hirschfeld. Lo muestran en la exposición pinturas y fotografías de Jeanne Mammen, August Sander o Marianne Breslauer y el caso de reasignación de género de la artista danesa Lili Elbe. 

  • Arte y técnica

En la República de Weimar conviven nuevos estilos pictóricos como el expresionismo, el dadá, el constructivismo y la nueva objetividad. En este espacio se pueden ver, por ejemplo, piezas de artistas como Ernst Ludwig Kirchner y Gabriele Münter; Johannes Itten; Rudolf Schlichter Vassili Kandinski, Oskar Schlemmer, Lyonel Feininger, El Lissitzky y Sándor Bortnyik; Raoul Hausmann y Kurt Schwitters. Todos ellos son contemporáneos de la Escuela de la Bauhaus, una de las instituciones que mejor representa el espíritu de Weimar. La Bauhaus, en sus tres etapas diferenciadas, Weimar, Dessau y Berlín, rompe con la diferencia entre arte y técnica. La Bauhaus se explica al poner el énfasis en su innovación pedagógica, que une teoría y práctica en un sentido democratizador y se formaliza en los espacios de los talleres. Se muestran piezas de diseño industrial de Marcel Breuer, Marianne Brandt, Mies van der Rohe y Erich Dieckmann. 

  • Paisaje sonoro
«Junkerboden bajo la nieve», de Ernst Ludwig Kirchner, c. 1936-1938.
Junkerboden bajo la nieve, de Ernst Ludwig Kirchner, c. 1936-1938.© Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Madrid

En este espacio, los visitantes encontrarán un lugar experiencial dedicado a la escucha de las diversas músicas de Weimar, que representan una convivencia de estilos muy diferentes y la ruptura provocada por la atonalidad en el lenguaje musical. Se podrán oír piezas de Arnold Schöenberg, Richard Wagner, Kurt Weill, Kabarett Berlin, The Original Dixieland Jazz Band o Spoliansky. 

  • La incertidumbre como principio (ciencia)
Oskar Schlemmer, «Formación. Tripartición», 1926.
Oskar Schlemmer, Formación. Tripartición, 1926.© Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. Madrid

Durante los años de entreguerras se zarandean los fundamentos de la ciencia determinista de la teoría de la relatividad de Einstein, que confía en la capacidad de alcanzar verdades objetivas y desvelar el comportamiento de la naturaleza y del mundo con precisión por medio de la física y de las matemáticas. Este posicionamiento se ve cuestionado por la física cuántica, que atribuye una naturaleza probabilística a la realidad e incluye la incertidumbre como principio científico. Las consecuencias de este cambio son profundas y afectan no solo al mundo de la ciencia, sino también a otros ámbitos del conocimiento. Para explicar esta ruptura teórica se comparan con maquetas tridimensionales los tres modelos científicos: la física de Newton, la física relativista de Einstein y la física cuántica. 

  • La crisis de la razón (filosofía)

En paralelo al debate sobre la percepción de la realidad en el terreno de la física, se enfrentan también dos paradigmas filosóficos que se escenifican en el debate de Davos de 1929 entre Cassirer y Heidegger: el primero defiende el proyecto humanista de emancipación y de progreso moral, heredero de la razón ilustrada de la filosofía de Kant, que es desacreditado y puesto bajo sospecha por la filosofía existencialista, representada por Martin Heidegger. 

Los ámbitos dedicados a la ciencia y a la filosofía se han concebido como espacios interactivos con dispositivos didácticos para hacer más accesibles teorías complejas. 

  • El fin del sueño democrático

En mayo de 1933, pocos meses después del ascenso de Hitler al cargo de canciller del Gobierno de la República, tuvo lugar en Berlín la quema de libros considerados antialemanes por parte de grupos nacionalsocialistas. Este episodio representa el final simbólico del proyecto democrático y el comienzo de la barbarie del totalitarismo que llevaría a Alemania, Europa y el mundo a la Segunda Guerra Mundial y al Holocausto. 

En este espacio se puede ver un documental sobre la quema de libros liderada por Goëbbles y el grabado de Goya, de la serie de los caprichos, El sueño de la razón produce monstruos, una obra de otro contexto histórico y geográfico, pero que sirve para interpretar un momento de ruptura radical: de la democracia al terror.

Bertolt Brecht: «El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma».

Un presente incierto, los ecos de la República de Weimar en la actualidad

Muchas de las tensiones e ideas surgidas durante la República de Weimar resuenan todavía en nuestro mundo de hoy. En un primer espacio y a través de un vídeo, personajes públicos contemporáneos, como la filósofa Begoña Román; la reportera internacional Patricia Simón; el sociólogo Miquel Missé; la escritora y poeta Sara Torres; la comisaria del Sónar+D, Antònia Folguera, y el físico y fundador de Quantum Fracture, José Luis Crespo, ofrecen su visión de las oportunidades y los malestares del mundo actual. 

En un segundo y último espacio, quienes se acerquen a visitar la exposición tendrán la oportunidad de participar y opinar en un juego de preguntas concretas de distintas disciplinas sobre nuestros tiempos inciertos. A través de la visualización de las respuestas, el recorrido acaba con contenidos dinámicos y cambiantes que reflejarán la variedad de opiniones del público. 

Última actualización: 03 abril 2025 | 10:41