
CaixaForum Girona estrena La botánica en el arte. Las plantas en las colecciones del Museo del Prado, una exposición inédita que invita a redescubrir 53 piezas procedentes del Museo Nacional del Prado desde una perspectiva nueva: destacando el protagonismo del mundo vegetal en grandes obras maestras. Aquí una selección de ocho obras destacadas de la exposición, que cuenta con una agenda propia de actividades destacadas.
La directora de CaixaForum Girona, Anna Colomer; el director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, Alfonso Palacio, y el comisario, jardinero, paisajista e investigador botánico en obras de arte Eduardo Barba han presentado este martes la muestra La botánica en el arte. Las plantas en las colecciones del Museo del Prado, que invita a los espectadores a mirar el patrimonio artístico desde un ángulo nuevo.
A través de una cuidada selección de pinturas, esculturas y artes decorativas procedentes del Museo Nacional del Prado, la exposición revela que, a lo largo de la historia del arte, las plantas han sido elementos silenciosos que, lejos de ser simples piezas decorativas o telones de fondo, contribuyen a construir los relatos religiosos, mitológicos, políticos y emocionales de numerosas obras maestras. La exposición reivindica el papel de las especies vegetales por sus aportaciones en clave narrativa y simbólica para ampliar y enriquecer la lectura de las escenas. Gran parte de las obras incluidas en el recorrido han sido restauradas en los talleres del Museo Nacional del Prado.
La botánica en el arte es la tercera exposición organizada conjuntamente por la Fundación ”la Caixa” y el Museo Nacional del Prado que llega a CaixaForum Girona, tras Los objetos hablan (2014) y Arte y mito. Los dioses del Prado (2022). Ambas instituciones mantienen una alianza estratégica desde 2011 con el objetivo de acercar al público parte del extraordinario legado artístico que custodia el Prado.
La muestra, que abre sus puertas al público en Girona este miércoles 25 de marzo y podrá visitarse hasta el 23 de agosto de 2026, dialoga de manera especial con la celebración de Temps de Flors, la tradicional muestra floral que cada primavera se celebra en la ciudad.

Mirar lo que no solemos ver
En el centro de la propuesta de La botánica en el arte está la invitación a alterar la jerarquía habitual de la mirada. Si lo más común es centrar la atención en las figuras principales de las obras de arte, la muestra invita a desplazarla hacia los márgenes para descubrir allí el mundo vegetal, no como un simple adorno, sino como un actor esencial de la escena. Cada especie representada, desde un cardo hasta un cítrico exótico, encierra significados simbólicos, referencias culturales o connotaciones políticas que la exposición revela a los visitantes.
Se trata de la reivindicación de la mirada atenta a la naturaleza en la que también subyace una reflexión contemporánea. En un momento en que el debate ecológico ocupa un lugar central en la agenda, recuperar el interés por el mundo vegetal contribuye a reconocer su importancia en el mundo y el equilibrio de los ecosistemas. En este sentido, La botánica en el arte combate la llamada ceguera vegetal de las sociedades contemporáneas y reactiva la sensibilidad del espectador hacia aquello que hace posible la vida.
Una sensibilidad que los artistas presentes en la muestra sí tuvieron. De hecho, la exposición parte de una hipótesis sugerente: los creadores del pasado eran muy conscientes de la relevancia del mundo vegetal y, por ello, siempre dedicaron una atención minuciosa a su representación, a sabiendas de que su presencia enriquecía el relato visual y ampliaba su significado.
Arte y ciencia en un enfoque multidisciplinar
La botánica en el arte ha sido comisariada por Eduardo Barba Gómez, jardinero, paisajista e investigador botánico en obras de arte. Barba ha dedicado buena parte de su trayectoria al estudio de las especies vegetales representadas en las manifestaciones artísticas, con especial atención a las colecciones del Museo Nacional del Prado, de las que tiene un profundo conocimiento. Su aproximación parte del contacto directo con las plantas y se traduce en una lectura atenta y precisa de sus detalles, así como de su simbología y su contexto dentro de la propia obra de arte.

Ha contado con la colaboración de Beatriz Sánchez Torija, de la Colección de Dibujos, Estampas y Fotografía del Museo Nacional del Prado.
Esta exposición es un itinerario multidisciplinar que conjuga arte y ciencia, sensibilidad y conocimiento, y ofrece a los visitantes una lectura renovada de las obras expuestas.
La muestra cuenta con un proyecto de mediación que incluye en el recorrido un diálogo de las flores y plantas representadas con fotografías a cargo de la artista Paula Codoñer, como se explica más abajo.
También incorpora medidas específicas de accesibilidad a través de adaptaciones destinadas a reducir las barreras cognitivas y visuales, favorecer la autonomía personal y promover una experiencia cultural accesible para un público más amplio: Se recoge con ello una de las misiones de la Fundación ”la Caixa”: democratizar la cultura y acercarla al máximo número de personas, especialmente a aquellas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Por eso, los textos de sala estarán disponibles en versión de lectura fácil y en otra versión con tipografía de mayor tamaño, con macrocaracteres y braille.
La selección de obras: una mirada transversal
La exposición reúne 53 obras que abarcan un amplio arco cronológico y una notable diversidad de escuelas, géneros y técnicas. La selección incluye pintura flamenca y de las escuelas del Norte, pintura italiana y francesa, y pintura española —con una especial representación de la colección del siglo XIX—, además de ejemplos de escultura y artes decorativas.
Lejos de plantear un recorrido cronológico o estilístico, la muestra adopta un criterio transversal: el elemento común que enlaza todas las piezas es la presencia significativa de especies botánicas. Esta decisión permite establecer diálogos inesperados entre obras de épocas y contextos distintos conectadas por una misma planta, un simbolismo compartido o un uso similar.
En algunos casos, incluso se han escogido piezas por sus marcos cuando sus motivos vegetales son relevantes como parte del discurso expositivo. Un ejemplo de ello es Fiesta en un jardín, de Charles-Joseph Flipart, que presenta una escena cortesana en un jardín de mediados del siglo XVIII. Como una extensión de la pintura, una planta herbácea con volutas de estilo rococó se enrosca por el marco y logra que el jardín pintado por el artista se prolongue hacia el exterior del cuadro y se acerque aún más a la mirada de quien lo contempla.
Al reunir obras que raramente ofrecen esta perspectiva, la exposición propone una nueva aproximación a las colecciones del Prado y demuestra que el mundo vegetal puede convertirse en un hilo conductor capaz de atravesar siglos de historia del arte y generar conexiones inéditas entre piezas aparentemente distantes.
Inclusión de fotografías botánicas
La botánica en el arte toma como eje narrativo las obras clásicas del Museo del Prado, pero su planteamiento museográfico introduce recursos contemporáneos que transforman la forma de relacionarse con ellas.
Uno de los elementos centrales de la exposición es la inclusión de una serie de fotografías botánicas realizadas o reinterpretadas de manera exclusiva para el proyecto por la artista Paula Codoñer. Estas imágenes, dispuestas junto a las obras del Prado, permiten identificar con precisión las especies representadas y establecer un diálogo directo entre las obras y las plantas tal y como se presentan en la naturaleza. Al confrontar ambas representaciones, quien observa las obras puede apreciar detalles que en el lienzo podrían pasar desapercibidos.
Lejos de ser un recurso meramente didáctico, las fotografías de Codoñer se integran plenamente en el discurso expositivo. Se muestran en soportes diseñados específicamente para ellas y distribuidos estratégicamente en las salas con el objetivo de reforzar la relación con las obras originales. Contribuyen así a reforzar el enfoque multidisciplinar de la muestra, que combina arte e investigación botánica.
Experiencia multisensorial
A este diálogo visual se une una experiencia sensorial concebida para ampliar la percepción del público. A lo largo del recorrido se han dispuesto estaciones olfativas que recrean aromas inspirados en algunas de las especies presentes en las obras. En total son cinco creaciones diseñadas específicamente para la exposición a cargo de la perfumista Luz Vaquero. El proyecto, en colaboración con la empresa Iberchem, ha sido coordinado por María Ángeles López y Sandra Cermeño. Los dispositivos, adaptados a distintas alturas, permiten que los espectadores completen la observación de las obras con una dimensión más íntima y evocativa de la botánica.
En conjunto, la propuesta museográfica conjuga el respeto por la conservación y la integridad de las obras con una apuesta por ampliar los lenguajes expositivos. La combinación de arte histórico, fotografía contemporánea y estímulos olfativos configura una experiencia multisensorial que invita a redescubrir las colecciones del Prado desde una perspectiva activa y renovada.









