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31.03.26
6 minutos de lecturaEn los periodos de vacaciones escolares como Semana Santa, mientras el calendario laboral sigue su curso, muchas familias en situación de vulnerabilidad se enfrentan a la dificultad de conciliar. Para responder a esta necesidad, el programa CaixaProinfancia de la Fundación ”la Caixa” ofrece campamentos y actividades de ocio educativo a través de su red de entidades colaboradoras en todo el país. En uno de los barrios con menos recursos de Granada, la entidad Almanjáyar en Familia (ALFA) impulsa la iniciativa Abierto por Vacaciones, que acoge a niños y jóvenes en un espacio de juego y aprendizaje cuando los colegios cierran.
Es un día especial para cerca de 50 niños, niñas y adolescentes de entre 4 y 17 años del barrio de Almanjáyar, en el distrito Norte de Granada. Han subido a un autobús y han salido de excursión a la finca agrícola de Aldeas Infantiles SOS de Granada, donde les esperan dinámicas de grupo, juegos y actividades al aire libre en plena naturaleza.

Puede parecer una actividad trivial, pero para muchas familias de la zona este proyecto es la única opción de ofrecer a sus hijos un ocio de calidad durante la Semana Santa. Detrás de esa excursión hay algo más que una jornada lúdica: hay una respuesta concreta a una necesidad cotidiana.
Almanjáyar es una de las zonas con mayores índices de pobreza y vulnerabilidad social de Granada. Las familias que viven allí afrontan dificultades económicas, precariedad laboral y, en algunos casos, problemas para cubrir necesidades básicas. Esta realidad condiciona la vida diaria de muchos hogares y, especialmente, las oportunidades de la infancia.
Cuando llegan las vacaciones escolares, la dificultad se multiplica. «La mayoría de las familias trabajan en el sector servicios y es en vacaciones cuando más trabajo tienen», explica Helena Sánchez, trabajadora social y coordinadora del área de Infancia en la entidad ALFA.
En contextos así, las entidades sociales de la red CaixaProinfancia desempeñan un papel clave: ofrecen espacios seguros donde los niños y niñas pueden relacionarse, aprender y disfrutar. Esta Semana Santa, más de 1.200 niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad de toda España podrán disfrutar del ocio educativo en campamentos y colonias gracias al trabajo de las entidades sociales colaboradoras.
El proyecto Abierto por Vacaciones - Segundo Trimestre en Familia, impulsado en Granada por la entidad ALFA en colaboración con CaixaProinfancia, permite a las familias de Almanjáyar atender sus responsabilidades laborales o personales mientras sus hijos e hijas participan en actividades de ocio educativo. «A las familias les ayuda en su tranquilidad mental saber que durante las vacaciones pueden dejar a sus niños en un sitio donde están seguros, disfrutan y se lo pasan bien», explica Sánchez.
El perfil de quienes acuden es diverso, aunque predominan las familias numerosas y también las monoparentales formadas por una madre: «Recibimos tanto a familias a las que ya atendemos durante el curso como a otras que únicamente vienen en períodos vacacionales porque necesitan este servicio», añade.
María del Carmen Fernández conoce bien esa necesidad. Ha vivido siempre en Almanjáyar. Trabaja como limpiadora y, junto a su marido —ahora en búsqueda activa de empleo—, intenta sacar adelante a sus tres hijos: Juan Antonio, de 13 años; Jose, de 11, y Leonel, de 6. En ALFA encontraron un respiro. «Venimos desde que Juan Antonio tenía 5 años. Nos ayudan mucho con ellos», afirma la madre.


Para Carmen, estos espacios abiertos cuando la escuela cierra son esenciales: «A mí me ayudan mucho porque así no están metidos en casa todo el día. Allí hacen juegos y excursiones, y se lo pasan bien. Están muy contentos y les gusta mucho venir».
Durante los tres días que dura la iniciativa de ALFA se prioriza una programación que fomenta la convivencia, la creatividad, la expresión artística, el contacto con la naturaleza, los hábitos saludables como el ejercicio físico y el desarrollo de habilidades sociales: «Los niños están encantados. Están con las educadoras, pero esos días no toca aula de estudio: se respeta el descanso y el derecho a jugar», resume la técnica.
Este año participan alrededor de 50 menores de Almanjáyar que realizan desde salidas socioeducativas al aire libre hasta manualidades, senderismo, dinámicas grupales y juegos cooperativos. El objetivo, insiste la coordinadora, no es solo ocupar su tiempo, sino también contribuir a su bienestar: «Todas las familias y todas las personas en general deberían tener derecho al descanso y al ocio. Las vacaciones también son para jugar y disfrutar».



La labor de ALFA no termina cuando acaban las vacaciones. El resto del año desarrolla programas educativos, sociales y de apoyo familiar que abarcan desde refuerzo escolar hasta atención psicológica o logopedia a través de CaixaProinfancia.
La entidad forma parte del programa de lucha contra la pobreza infantil de la Fundación ”la Caixa” desde 2017. Esta colaboración, explica Sánchez, ha reforzado el trabajo conjunto con otras asociaciones del barrio, así como la coordinación con las escuelas y otros recursos del entorno. También ha hecho posible ampliar servicios especialmente necesarios en la zona. «Nos ha permitido aumentar los recursos educativos, sobre todo en logopedia y psicología, que son imprescindibles en el distrito porque no hay ningún centro de atención temprana».
Carmen subraya la importancia para su familia del acompañamiento en materia educativa: «Yo necesito ayuda con los estudios de mis hijos. Hay cosas de los deberes que no sé hacer y aquí los educadores les ayudan», explica.
Durante el curso, sus tres hijos participan en actividades de refuerzo escolar, ocio, multideporte y talleres de música. Dos de ellos, además, tienen necesidades educativas específicas. «Han mejorado muchísimo en lectoescritura. La logopedia les ha venido genial para superar las dislalias (dificultades en la articulación de uno o varios fonemas)», cuenta la técnica.
El apoyo también llega a otros aspectos del día a día. La familia recibe orientación para gestionar ayudas y trámites, lo que facilita su acceso a becas y bonos sociales para cubrir necesidades básicas. «Nos guían mucho cuando tenemos que hacer algún trámite. Nos sentimos apoyados», explica la madre.
La intervención de CaixaProinfancia va más allá de una ayuda puntual. No se trata de abordar únicamente una necesidad inmediata, sino de acompañar a las familias en su trayecto vital y generar oportunidades para que los niños y niñas puedan desarrollarse en mejores condiciones.
Este impacto, las familias lo perciben en mejoras concretas en el rendimiento escolar, la comunicación y el bienestar emocional de los menores. Pero también en algo más difícil de medir y, sin embargo, esencial: en la posibilidad de crecer en confianza, con espacios seguros y con tiempo para jugar. Porque garantizar el ocio, el descanso y la conciliación no es solo resolver un problema de calendario, también es una forma de cuidar el presente y el futuro de la infancia.