thumb

Estás leyendo:

Mujeres andinas convierten su cultura y su tradición en empleo a través del ecoturismo rural

Marleny muestra la pureza de la naturaleza del Apu Ausangate, en Upis Qocha, donde los visitantes disfrutan de las caminatas y de espectaculares vistas.
Marleny muestra la pureza de la naturaleza del Apu Ausangate, en Upis Qocha, donde los visitantes disfrutan de las caminatas y de espectaculares vistas.© Fundación ”la Caixa”

Mujeres andinas convierten su cultura y su tradición en empleo a través del ecoturismo rural

Perú

05.01.26

7 minutos de lectura
Recursos disponibles

La Asociación de Turismo Inkac Purinan Tawantin Llaqta (ATIPTALLA), liderada por mujeres de la región andina de Perú, está convirtiendo su acervo cultural en empleo digno y oportunidades de futuro. Nacida al amparo del programa Work4Progress de la Fundación ”la Caixa” y con el acompañamiento de CODESPA Perú, esta iniciativa de turismo rural comunitario ha sido reconocida en 2025 como ganadora del Reto de Turismo Indígena, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y ONU Turismo.

Work4Progress es un programa de la Fundación ”la Caixa” que trata de generar empleo de calidad para mujeres y jóvenes en India, Mozambique, Perú y Colombia. Su modelo, basado en la innovación social, parte de una premisa clara: para crear puestos de trabajo adecuados en contextos vulnerables no basta con diseñar soluciones desde fuera; es imprescindible comprender la realidad local y construir alternativas junto a quienes la habitan. Solo así se consiguen proyectos sostenibles y con impacto real a largo plazo.

Judith Ljubica Jiménez Serrano, coordinadora técnica de CODESPA Perú.
Judith Ljubica Jiménez Serrano, coordinadora técnica de CODESPA Perú.© Fundación ”la Caixa”

La metodología se articula a través de plataformas colaborativas en las que organizaciones, comunidades y expertos trabajan de manera coordinada. En estos espacios se identifican necesidades y oportunidades, se cocrean propuestas y se valida su viabilidad mediante prototipos. El objetivo último: mejorar la vida de las personas en territorios donde las oportunidades escasean.

En este contexto, el conocimiento del terreno se vuelve clave. Y entidades sociales como CODESPA Perú son el eslabón que conecta la estrategia global con la realidad cotidiana de las comunidades. Su labor consiste en acompañar los procesos, convertir ideas en resultados y hacer que las propuestas se transformen en verdaderos motores de cambio sistémico.

De la escucha al prototipo: cocrear con las comunidades andinas

ATIPTALLA, con su propuesta de ecoturismo rural comunitario, es el resultado de ese proceso: un proyecto que empezó como piloto y que hoy se consolida como iniciativa sólida, reconocida y con perspectivas de crecimiento. Demuestra que, para promover cambios reales en el medio rural a través del empleo, escuchar e involucrar a la población local desde el inicio no es un lujo metodológico, sino una condición imprescindible.

Judith Ljubica Jiménez Serrano, coordinadora técnica de CODESPA Perú, recuerda que el recorrido de ATIPTALLA arrancó en 2021 «con el objetivo de dar valor y uso a los recursos con los que se contaba». A partir de un diagnóstico compartido se detectó un gran margen para el «turismo que busca vivir las experiencias propias de las comunidades», puesto que «el turismo que había hasta ese momento en la zona era el tradicional».

La oportunidad se trasladó a las familias, que se organizaron para convertirla en empleo. «En un inicio, 33 familias de 4 comunidades distintas decidieron unirse para trabajar con el turismo rural comunitario», explica Jiménez Serrano. Así empezó a tomar forma ATIPTALLA en las comunidades de Pinchimuro, Marampaqui, Rodeana y Upis, en el distrito de Ocongate, provincia de Quispicanchi, en la región de Cuzco.

Declaraciones de Judith Jiménez Serrano, coordinadora técnica de CODESPA Perú.© Fundación ”la Caixa”

Empleo de calidad frente a la violencia estructural

El proceso colaborativo no solo evidenció el potencial turístico. También sacó a la luz un problema estructural: la violencia contra las mujeres. Según la coordinadora técnica de CODESPA Perú, en Ocongate se detectaron «muchos casos de violencia» vinculados a las profundas desigualdades entre hombres y mujeres en el acceso a la educación «en Perú en general, pero más aún en las zonas rurales».

Jiménez Serrano detalla que las mujeres andinas «no suelen tener un trabajo remunerado, no pueden acceder a un empleo digno y, por ello, también son más vulnerables a sufrir diferentes tipos de violencia». En este contexto, la creación de empleo de calidad —en línea con los principios de Work4Progress— se convierte también en una herramienta de prevención y respuesta frente a esa violencia.

Judith Jiménez: «Las mujeres andinas son más vulnerables a sufrir diferentes tipos de violencia. Gracias a ATIPTALLA, se empoderan porque se van capacitando».

A través de ATIPTALLA, las mujeres no solo logran ingresos, sino también autonomía. «Las mujeres se empoderan porque se van capacitando», resume Jiménez Serrano. Hoy «pueden aportar a la familia, tienen voz a la hora de tomar decisiones porque ayudan económicamente a los esposos y a los hijos, y consecuentemente son más independientes, su autoconfianza crece y el tema de la violencia también se va reduciendo».

Marleny Condori, presidenta de ATIPTALLA, sintetiza el antes y el después: «Antes no teníamos cómo obtener los ingresos para nuestras familias, […] no teníamos acceso a la educación, pero ahora sí, gracias a este emprendimiento de la asociación ATIPTALLA».

Marleny, lideresa de la organización ATIPTALLA, muestra con orgullo los tejidos y prendas elaboradas con lana de alpaca, que son ofrecidos a los visitantes.
Marleny, lideresa de la organización ATIPTALLA, muestra con orgullo los tejidos y prendas elaboradas con lana de alpaca, que son ofrecidos a los visitantes.© Fundación ”la Caixa”

Cuatro rutas turísticas que conectan tradición e innovación

El trabajo de estos años se traduce hoy en cuatro rutas turísticas que combinan cultura local, saberes ancestrales y respeto por el entorno. Los itinerarios se construyen a partir de la metodología RUTAS de CODESPA —que impulsa un turismo inclusivo en América Latina— y del modelo de innovación social de Work4Progress.

La primera propuesta es la Ruta de la Leche, donde los turistas participan en actividades cotidianas como «el ordeño de la vaca, la preparación de derivados lácteos, como el queso o el manjar, y pueden degustar también una tabla de quesos», describe Jiménez Serrano.

La Ruta del Textil Andino invita a conocer «el proceso mismo del hilado y del teñido usando plantas naturales», que reivindica una de las expresiones más visibles de la cultura andina.

Bertha, emprendedora de la comunidad de Rodeana, promotora de la ruta de la leche, invita a los visitantes a degustar los derivados lácteos y la leche fresca de vaca. Además, pueden disfrutar de una tabla de quesos y compartir momentos agradables con su familia.
Bertha, emprendedora de la comunidad de Rodeana, promotora de la ruta de la leche, invita a los visitantes a degustar los derivados lácteos y la leche fresca de vaca. Además, pueden disfrutar de una tabla de quesos y compartir momentos agradables con su familia.© Fundación ”la Caixa”
Inocencia, orgullosa, muestra su traje y su vida cotidiana como pobladora, en medio del majestuoso paisaje del Ausangate.
Inocencia, orgullosa, muestra su traje y su vida cotidiana como pobladora, en medio del majestuoso paisaje del Ausangate.© Fundación ”la Caixa”
En la ruta de la trucha, la emprendedora Julia pesca truchas de forma artesanal, en un espacio donde se ofrece una experiencia de pesca tradicional y alimentación local.
En la ruta de la trucha, la emprendedora Julia pesca truchas de forma artesanal, en un espacio donde se ofrece una experiencia de pesca tradicional y alimentación local.© Fundación ”la Caixa”

La tercera propuesta es la Ruta de la Trucha, centrada en la pesca artesanal en una laguna de altura y en la preparación de «platillos con base de trucha».

Por último, la Ruta del Trekking discurre por las faldas del Nevado Ausangate, la quinta montaña más alta del Perú. Allí, «además de tener vistas espectaculares, se pueden realizar otras actividades tradicionales, como el Pago a la Tierra», un rito de agradecimiento a la Madre Tierra que conecta el turismo con las cosmovisiones indígenas.

Una iniciativa comunitaria que cuida su ecosistema

El respeto por el entorno no es un añadido, sino un eje transversal del proyecto. El cuidado del medio ambiente está profundamente arraigado en la población local y se refleja en cada actividad pensada para los visitantes. Durante las caminatas, «van cuidando su entorno natural», señala Jiménez Serrano. Son conscientes de que «hay que tener cuidado con las plantas, que no las depredan, y también hay actividades concretas de reforestación».

En cuanto a los residuos generados por el turismo, la consigna está clara: «Todo lo que se va generando también se va cuidando». Esta actitud, explica la coordinadora, tiene su origen en una relación espiritual y cotidiana con «la Pachamama, la Madre Tierra» que es «muy profunda» porque las comunidades siempre saben «quién nos provee de los recursos». Por eso «se aprovechan de ello, pero también lo utilizan de forma responsable».

Judith Jiménez: «Los beneficios se van a evidenciar en las familias y van a tener un efecto multiplicador sobre las hijas, las madres, las hermanas».

Sobre el futuro de ATIPTALLA, Jiménez Serrano insiste en que «los beneficios se van a evidenciar en las familias, en el entorno más cercano». Apunta a un efecto multiplicador sobre «las hijas, las madres, las hermanas», que ahora perciben el turismo como una actividad complementaria a sus tareas diarias. «No tienen que dejar de lado la tradición o descuidar a la familia para prestar los servicios. Han visto que pueden generar ingresos económicos y, claro, la expectativa para el futuro es ir creciendo».

ATIPTALLA, ganadoras del Reto de Turismo Indígena 2025

El reconocimiento internacional ha llegado pronto. El prototipo de ecoturismo comunitario ha sido galardonado, entre 382 candidaturas, con el Reto de Turismo Indígena 2025 de ONU Turismo y la CAF. Para Marleny Condori, presidenta de ATIPTALLA, el premio supone un punto de inflexión: se siente «muy orgullosa» y celebra que este premio les dará «publicidad y también más visitas».

La distinción «ha sido algo muy motivadora para la organización», valora Jiménez Serrano, que subraya el esfuerzo, la resiliencia y el empeño de las mujeres andinas. Más allá del incentivo económico, la importancia del galardón reside en que «es un reconocimiento que se está dando a las familias, a las mujeres». ATIPTALLA demuestra que es posible generar «trabajo para mujeres que antes estaban relegadas en su territorio».

La alianza entre Work4Progress, CODESPA Perú y las comunidades andinas ha cristalizado así en un impacto tangible en el territorio. ATIPTALLA se consolida como un modelo de desarrollo rural inclusivo en el que la comunidad no solo preserva su acervo cultural, sino que además lo convierte en fuente de prosperidad económica y sostenibilidad ambiental. Su experiencia resuena ya como referencia para mujeres de comunidades rurales de todo el mundo. En palabras de su presidenta, Marleny Condori: «Somos mujeres y sí, podemos».