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BACstation, el proyecto de acogida que transforma las vidas de jóvenes migrantes

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Ossama Mamouni, usuario del proyecto BACstation junto a sus compañeros, con los que convive en la BACstation de Vallcarca.
Ossama Mamouni, usuario del proyecto BACstation, junto a sus compañeros, con los que convive en la BACstation de Vallcarca.© Fundación ”la Caixa”

BACstation, el proyecto de acogida que transforma las vidas de jóvenes migrantes

Barcelona

22.06.26

8 minutos de lectura
Recursos disponibles

Un hostal vacío durante el confinamiento de 2020 fue el punto de partida de BACstation, una iniciativa de BarcelonActua que acoge y acompaña a jóvenes migrantes en situación de calle. Con el apoyo de las Convocatorias de Proyectos Sociales Cataluña de la Fundación ”la Caixa”, el proyecto ha atendido ya a casi 400 personas. Les ofrece vivienda temporal, aprendizaje del idioma, espacios de socialización, apoyo emocional, acompañamiento en trámites administrativos, formación y orientación laboral. El objetivo: que quienes llegaron sin red puedan construirse una vida autónoma y plenamente integrada en la sociedad.

Ossama Mamouni nació en Marruecos, tiene 21 años y llegó hace dos a Barcelona a pie desde Turquía. «Me sentía como un niño que acaba de nacer. No conocía el idioma ni la gente, ni la cultura, nada», recuerda. En su país de origen estudiaba primero de Derecho, pero decidió salir en busca de más oportunidades. «Tengo dos hermanos que han acabado la universidad, pero allí no tienen nada», explica.

Durante los cuatro meses que vivió en las calles de Barcelona, Mamouni buscó entidades que pudieran ofrecerle un techo, comida, recursos o clases de idioma: «Intentaba aprovechar al máximo el tiempo porque la calle es muy peligrosa». En 2023, gracias a una asociación que atiende a personas sin hogar, consiguió una plaza en BACstation.

Ossama Mamouni, usuario del proyecto BACstation, impulsado por BarcelonActua y la Fundación ”la Caixa”.
Ossama Mamouni, usuario del proyecto BACstation, impulsado por BarcelonActua y la Fundación ”la Caixa”.© Fundación ”la Caixa”
Ossama Mamouni: «No conocía el idioma ni la gente, ni la cultura, nada. Intenté aprovechar al máximo el tiempo porque la calle es muy peligrosa».

La casa de Vallcarca es una de las tres viviendas de acogida del proyecto, que cuenta con financiación privada y pública ―del Ayuntamiento de Barcelona― y que, además, desde 2024 recibe el apoyo de las Convocatorias de Proyectos Sociales Cataluña de la Fundación ”la Caixa”.

«Empezamos en 2020 como un recurso temporal para cubrir la necesidad de las personas que estaban pasando el confinamiento en la calle», explica Laia Serrano, fundadora y directora general de BarcelonActua. «Poco a poco, el proyecto fue tomando forma y vimos que transformaba vidas», añade. Lo que nació como una respuesta de emergencia se ha convertido en un modelo de intervención social que hoy acoge a 60 personas en las tres BACstation de Vallcarca, Lesseps y La Salle, y en sus tres pisos de transición, dos de ellos en Vall d’Hebron y otro reciente en Sant Antoni.

Mucho más que un techo

Actualmente, en BACstation Vallcarca conviven 14 jóvenes que migraron solos a España, no tienen referentes familiares y estaban en situación de calle. Su día a día transcurre entre prácticas formativas, estudios y responsabilidades compartidas de convivencia, organizadas en tablas que se actualizan cada semana. «Somos como una familia: comemos juntos, reímos juntos y jugamos juntos», afirma Mamouni.

Las educadoras e integradoras sociales orientan a los jóvenes en los trámites administrativos, los itinerarios formativos, la gestión de prácticas en empresas y la búsqueda de ofertas de trabajo. Pero el proceso de desarrollo personal empieza muchas veces por el idioma, una herramienta clave para socializar y ganar autonomía: «Una persona que no habla la lengua es mucho más vulnerable», subraya Serrano.

Para tejer la red de contactos y fomentar la práctica del castellano y el catalán, cada día pasan por la casa voluntarios y voluntarias que ayudan a los jóvenes en sus estudios o en tareas cotidianas como cocinar mientras perfeccionan los idiomas que necesitan para formarse y acceder a un empleo.

Ossama Mamouni, usuario del proyecto BACstation, en la casa de Vallcarca.
Ossama Mamouni en la casa de Vallcarca.© Fundación ”la Caixa”
Ossama Mamouni, usuario del proyecto BACstation, en su cama en la casa de Vallcarca.
Ossama Mamouni en su cama.© Fundación ”la Caixa”

El itinerario formativo se adapta al punto de partida de cada persona según sus capacidades e intereses. Puede incluir desde PFI (programas de formación e inserción) hasta grados superiores o estudios universitarios. «Intentamos impulsar todo su potencial formativo y sus competencias técnicas para formar a personas preparadas que puedan tener una buena inserción», cuenta Serrano.

Laia Serrano: «Intentamos impulsar todo su potencial formativo y sus competencias técnicas para formar a personas preparadas que puedan tener una buena inserción».

Mamouni está terminando el grado medio de Gestión Administrativa en el perfil profesional del Ámbito Sanitario, y por las tardes estudia catalán con una voluntaria para practicar vocabulario. Eligió esta formación después de analizar con cuidado sus salidas profesionales. «Antes de empezar algo hay que pensar qué salidas tiene». Su objetivo es acabar el grado medio, acceder a un empleo y regularizar su situación. «Quiero seguir viviendo aquí, trabajar y pagar mis impuestos aquí». «Me veo trabajando en una gran empresa o incluso montando la mía como autónomo», añade.

Declaraciones de Ossama Mamouni, usuario del proyecto BACstation.© Fundación ”la Caixa”

Su caso refleja el sentido de un proyecto que no se limita a ofrecer una cama, sino que acompaña a los jóvenes hacia su transformación personal y su autonomía. «Es importante que ellos puedan disponer de este tiempo con nosotros y sentirse seguros en un lugar digno mientras se enriquecen como personas», afirma Serrano.

Raíces en el barrio, clave para la integración social

Una de las señas de identidad de BACstation es su apuesta por la integración en el entorno. Las casas se sitúan en barrios del centro de Barcelona para que los jóvenes formen parte del tejido social de la ciudad. «Para mí, Vallcarca es el mejor barrio de toda Barcelona», afirma Mamouni. «A veces hacemos comidas e invitamos a gente para compartir el día y practicar catalán», explica.

Gracias a la interacción con voluntarios y entidades del barrio, como Can Carol, BACstation busca que los residentes sean percibidos como vecinos y no solo como usuarios de un recurso social: «Los chicos conocen a la gente del barrio y se sienten uno más», subraya Serrano.

Con este vínculo con la sociedad, BarcelonActua cumple dos objetivos. «Por una parte, conseguimos que los jóvenes vayan tejiendo su propia red alrededor que hará que su integración sea sostenible en el tiempo», argumenta. «Por otro lado, acercamos la realidad de las personas migrantes a la ciudadanía para cambiar marcos y romper prejuicios», añade.

Declaraciones de Laia Serrano, fundadora y directora general de BarcelonActua.© Fundación ”la Caixa”

Eso sucede muy a menudo en las sesiones de voluntariado corporativo. «Cuando la gente los conoce entiende su realidad. Son personas que han tenido la mala suerte de nacer en lugares con guerra, hambre o falta de oportunidades, y por eso huyen», concluye.

La relación con las empresas es uno de los pilares de la inserción laboral y, en algunos casos, va más allá del empleo. El supermercado ecológico Veritas, por ejemplo, ha sido clave en los procesos de regularización por la vía de arraigo, que requieren un precontrato y una espera de entre seis y siete meses hasta la incorporación al puesto de trabajo. «Veritas ha apostado por el talento de estas personas. Ahora necesitamos a más empresas dispuestas a hacer lo mismo», remarca Serrano.

«Una parada para llegar más lejos»

Desde su creación, casi 400 jóvenes han pasado por BACstation y más de 300 se han emancipado con contrato de trabajo y situación regularizada. El nombre del proyecto resume su filosofía: BAC, de BarcelonActua, y Station, como «una parada para llegar más lejos», explica Serrano. Una parada que da cobijo, acoge y transforma la vida de estos chicos. «Lo que más aprecian es sentirse parte de una comunidad, ser escuchados y tenidos en cuenta», afirma Serrano.

El principal obstáculo para dar el último paso de la emancipación ya no es el empleo, sino el acceso a la vivienda. «A veces ya tienen trabajo, hablan bien el idioma, cuentan con voluntarios y ciudadanos que les apoyan, pero nadie les alquila una habitación», denuncia. Para responder a esta dificultad, la entidad puso en marcha en 2025 su programa de pisos de transición donde los jóvenes que ya dominan el idioma y tienen contrato de trabajo y situación regularizada pueden vivir hasta 10 meses pagando un alquiler asequible antes de emanciparse definitivamente.

Ossama Mamouni, usuario del proyecto BACstation, junto con Laia Serrano, fundadora y directora general de BarcelonActua.
Ossama Mamouni y Laia Serrano en las escaleras de BACstation Vallcarca.© Fundación ”la Caixa”

Después de meses en la calle y años de incertidumbre, Mamounimira ahora el futuro con una confianza que no tenía cuando llegó a Barcelona. Gracias a su experiencia tiene un consejo claro para quienes lleguen en la misma situación: «Tener paciencia. Vivir solo, sin familia, y tener que aguantar incluso situaciones de racismo es complicado; pero hay que actuar con cabeza, hacer las cosas bien». Para Mamouni, llegar a BACstation fue «como un sueño», pero tiene claro que «si te dan una oportunidad, es tu responsabilidad cogerla en tus manos y aprovecharla bien». 

La fuerza de las oportunidades

En España, uno de cada tres niños crece en contextos marcados por la pobreza y la falta de oportunidades, mientras que uno de cada cuatro jóvenes que quiere trabajar no encuentra empleo. Las dificultades económicas, el abandono escolar, el desempleo juvenil o la precariedad siguen condicionando el presente y el futuro de miles de familias vulnerables.

Para contribuir a romper este círculo de desigualdad, la Fundación ”la Caixa” impulsa programas de acompañamiento socioeducativo y acceso al empleo para infancia y juventud vulnerable, como CaixaProinfancia, Incorpora Joven, las Becas de Grado, las Convocatorias de Proyectos Sociales o las iniciativas Más Infancia y Más Empleo Joven.

Cada año, más de 140.000 niños, adolescentes y jóvenes reciben apoyo a través de estos programas, desarrollados junto a una amplia red de entidades sociales. En 2026, la Fundación ”la Caixa” destina más de 700 millones de euros a transformación social para actuar allí donde las necesidades son más urgentes.

«La vulnerabilidad es cada vez más compleja y exige respuestas que vayan más allá de las ayudas económicas. Hace falta un acompañamiento integral y sostenido para que niños, jóvenes y familias puedan acceder a oportunidades y construir un futuro mejor. Solo así es posible romper dinámicas de exclusión que se perpetúan de generación en generación», asegura el subdirector general de la Fundación ”la Caixa”, Marc Simón.