Vista de la ciudad de Barcelona desde la montaña de Collserola.
Vista de la ciudad de Barcelona desde la montaña de Collserola.© Shutterstock / Victor Fernandez

La Zona de Bajas Emisiones de Barcelona reduce los niveles de NO₂

Barcelona

24.03.26

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Un estudio estima un descenso de casi un 16 % en los niveles de NO₂ entre 2020 y 2022, mientras que su efecto fue menor en la reducción de las partículas PM10 y PM2,5, no tan relacionadas con las emisiones del tráfico.

Según un estudio publicado en la revista Atmospheric Environment: X, la implantación de la zona de bajas emisiones (ZBE) en el área metropolitana de Barcelona redujo de forma significativa las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO₂) entre 2020 y 2022. Sin embargo, tuvo un efecto más limitado sobre las partículas en suspensión (PM10 y PM2.5), más relacionadas con fuentes de contaminación distintas al tráfico. Los resultados indican que la ZBE contribuye a mejorar la calidad del aire, aunque se necesitan medidas adicionales para mitigar la contaminación atmosférica.

La investigación fue liderada por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, en colaboración con la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) y la Generalitat de Catalunya.

La contaminación atmosférica supone un importante riesgo para la salud pública, especialmente en las ciudades, donde el tráfico es una de sus principales fuentes. Por ello, muchas políticas de calidad del aire se centran en reducir la circulación de vehículos mediante restricciones temporales, limitaciones durante episodios de alta contaminación o la creación de zonas de bajas emisiones.

Las zonas de bajas emisiones (ZBE) buscan mejorar la calidad del aire restringiendo la circulación de los vehículos más contaminantes en determinadas áreas urbanas. Actualmente existen 363 zonas de este tipo en Europa y, a pesar de su uso generalizado, la evidencia sobre su eficacia es aún limitada, sobre todo en lo que respecta a la reducción de partículas finas. Barcelona fue la primera ciudad de Cataluña en aplicar una ZBE permanente, en el año 2020. La zona, de 95 km², prohibía circular entre semana de 07:00 a 20:00 a los vehículos diésel EURO 3 o anteriores y gasolina EURO 2 o anteriores, incluidas las motocicletas más antiguas.

Cómo evaluar la eficacia de la ZBE en un contexto marcado por la pandemia

Evaluar el efecto de la ZBE de Barcelona no fue sencillo, ya que durante el mismo periodo intervinieron otros factores (más allá de la reducción del tráfico por la ZBE) que influyeron en la contaminación. Entre ellos, la renovación progresiva del parque automovilístico, el impulso de la movilidad sostenible y la pandemia de COVID-19, que redujo la movilidad y favoreció el teletrabajo. Además, las condiciones meteorológicas, como la temperatura o las precipitaciones, también influyen en la concentración de contaminantes en el aire.

Las mediciones de contaminación se realizaron entre 2015 y 2022 en 29 estaciones oficiales de Cataluña, incluyendo 11 dentro de la ZBE y 18 en zonas de control (tanto cercanas como más alejadas), utilizadas como referencia para comparar la contaminación antes y después de la intervención. Las estaciones se clasificaron según su cercanía al tráfico, distinguiendo entre estaciones de tráfico y estaciones de fondo.

«Utilizamos una técnica innovadora, el método estadístico SC-PI, que permite construir una versión simulada de la zona sin la ZBE, para comparar qué habría pasado si la medida no se hubiera aplicado. Esta ‘zona ficticia’ sirve como referencia para estimar qué niveles de NO₂, PM10 y PM2.5 se habrían registrado sin la medida y compararlos con los valores reales», explica Vanessa N. dos Santos, investigadora predoctoral de ISGlobal y de la UPF y primera autora del estudio. El modelo también controlaba así factores externos que podían alterar los resultados, como los cambios de actividad durante la pandemia, nuevas regulaciones internacionales o la meteorología, con el objetivo de aislar al máximo el efecto real de la ZBE.

Una reducción del 15,8 % en los niveles de NO₂

En el estudio, la introducción de la ZBE se asoció con una disminución de hasta 7,6 µg/m³ de NO₂ en las estaciones de tráfico, lo que equivale a una reducción del 15,8 %. En cambio, las reducciones atribuibles a la ZBE en PM10 y PM2.5 fueron pequeñas (alrededor de 1 µg/m³), y dejaron de ser significativas con algunos métodos de análisis. Esto podría explicarse porque una parte importante de las partículas en suspensión no se emite directamente por los vehículos, sino que se forma en la atmósfera a partir de gases contaminantes procedentes de distintas fuentes, incluyendo una aportación de fuentes naturales. Este llamado origen secundario, sumado a la aportación natural, hace que las partículas sean más difíciles de reducir con medidas locales como la ZBE.

«Nuestros resultados sugieren que la ZBE del área metropolitana de Barcelona es una herramienta eficaz para mitigar la contaminación atmosférica, aunque sus efectos dependen del tipo de contaminante», explica Xavier Basagaña, investigador en ISGlobal y coordinador del estudio. «Aunque redujo claramente el NO₂, su impacto sobre las partículas en suspensión fue limitado. Para alcanzar los niveles recomendados por la OMS en 2021, probablemente serán necesarias medidas adicionales, como reducir más el tráfico o actuar sobre otras fuentes de emisiones, incluidas las agrícolas», señala.

Referencia

dos Santos, V. N., Font-Ribera, L., Rico, M., Massagué, J., Nebra, N., Pérez, E., Gómez-Gutiérrez, A., Rivas, I., Querol, X., & Basagaña, X. (2026). Effectiveness of a low emission zone in improving air quality in Barcelona. Atmospheric Environment: X, 29(100428), 100428. https://doi.org/10.1016/j.aeaoa.2026.100428