
25 de junio de 2026
Barcelona09:00PresencialDe la endometriosis a la salud en las primeras etapas de la vida: el impacto del microbioma femenino
Museo de la Ciencia CosmoCaixa | C. Isaac Newton, 26
Añadir a mis eventosEl microbioma intestinal y vaginal de la mujer tiene una gran influencia en su salud, pudiendo incidir en afecciones como la endometriosis o contribuir a moldear el ecosistema microbiano de los recién nacidos. Estas son algunas de las nuevas evidencias científicas que se presentarán en The Barcelona Debates on the Human Microbiome, el congreso internacional sobre microbioma organizado por IrsiCaixa los días 25 y 26 de junio con el apoyo de la Fundación ”la Caixa”.
El microbioma se ha consolidado como uno de los campos más relevantes de la investigación en salud humana por su influencia en aspectos tan diversos como la inmunidad, el metabolismo, la predisposición a enfermedades, la salud reproductiva o el desarrollo temprano de la vida. Los días 25 y 26 de junio, IrsiCaixa–centro impulsado conjuntamente por la Fundación ”la Caixa” y el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña–organizará en CosmoCaixa el congreso internacional The Barcelona Debates on the Human Microbiome. Esta cita anual, que alcanza su 12ª edición, reúne a la comunidad científica internacional para compartir los últimos avances en la investigación del microbioma.
El encuentro está coordinado por el investigador principal de IrsiCaixa Roger Paredes, el médico emérito de la Unidad de Investigación del Sistema Digestivo del Instituto de Investigación del Hospital Vall d'Hebron Francisco Guarner y el director de IrsiCaixa Bonaventura Clotet, y se celebrará en la antesala del Día Mundial del Microbioma, el 27 de junio,gracias al apoyo de la Fundación ”la Caixa”.
«Sabemos que la composición del microbioma tiene la capacidad de influir en numerosos procesos biológicos. En IrsiCaixa llevamos años estudiando el papel de estos microorganismos en la respuesta inmunitaria, pero uno de los aspectos más interesantes de este congreso es precisamente mostrar la transversalidad de este campo de investigación. El microbioma femenino, por ejemplo, será uno de los temas presentes en distintas sesiones por su relevancia tanto para la salud de las mujeres como para la configuración del microbioma durante las primeras etapas de la vida», explica Paredes.
El microbioma vaginal: un ecosistema poco conocido con un papel fundamental
Aunque el microbioma intestinal ha sido el principal foco de la investigación en microbioma, el ecosistema microbiano vaginal está ganando reconocimiento por su papel crucial en la salud femenina y pediátrica. «Durante mucho tiempo, sin embargo, el microbioma vaginal ha sido un campo infraestudiado debido a una combinación de factores sociales y científicos. Este ecosistema ha sido relegado por considerarse un tema tabú y por percibirse como menos diverso que el microbioma intestinal», señala Caroline Dricot, investigadora de la Universidad de Amberes y una de las ponentes del congreso. «Sin embargo, hemos comprobado que, pese a esa percepción de simplicidad, es mucho más complejo y diverso de lo que se pensaba inicialmente y desempeña un papel fundamental en la salud de las mujeres», reivindica.
Durante su charla, Dricot presentará los resultados del proyecto de ciencia ciudadana Isala. Gracias a la participación de 3.345 mujeres sanas belgas de entre 18 y 98 años, el estudio ha permitido elaborar uno de los mapas más completos del microbioma vaginal realizados hasta la fecha. Los resultados muestran que el 78% de las muestras estaban dominadas por bacterias del género Lactobacillus. «Hemos observado que el microbioma vaginal cambia a lo largo de la vida de las mujeres y que factores como la edad o haber tenido descendencia influyen significativamente en su composición», explica Dricot. «Lactobacillus crispatus y Lactobacillus jensenii, por ejemplo, se asocian a niveles más elevados de estrógenos y al uso de anticonceptivos, mientras que otros perfiles bacterianos más diversos se relacionan con la menopausia, el parto o la lactancia».
La composición del microbioma vaginal puede influir en la salud sexual y reproductiva de la mujer, incluyendo el riesgo de vaginosis bacteriana, parto prematuro o complicaciones asociadas a infecciones por el virus del papiloma humano. De hecho, Dricot ha observado que algunas especies de lactobacilos vaginales pueden producir riboflavina (vitamina B2), una vitamina esencial y antioxidante. Esta molécula está ampliamente involucrada en procesos fisiológicos de la mujer, como la menstruación, el embarazo y la lactancia, y su aporte es clave para el desarrollo del feto y del lactante. Estos resultados sugieren que ciertos microorganismos podrían contribuir a cubrir los requerimientos de esta vitamina, además de su papel como parte del microbioma vaginal.
Microbioma, endometriosis e infertilidad
La endometriosis afecta a una de cada diez mujeres en edad reproductiva y constituye una de las principales causas de dolor crónico e infertilidad. Se produce cuando tejido similar al endometrio crece fuera del útero, pudiendo afectar ovarios, intestino o vejiga, entre otros. «Entre el 30% y el 50% de las pacientes con endometriosis presentan problemas de fertilidad», explica Mireia Vallès, investigadora de la Universitat Pompeu Fabra y moderadora de una de las sesiones del congreso. «Aunque su origen aún no está completamente esclarecido, estudios recientes implican al microbioma intestinal y del tracto reproductivo no solo en la progresión y sintomatología de la endometriosis, sino también en la fertilidad de las mujeres que la padecen», señala.
Recientemente, el equipo de Vallès ha recibido financiación para el proyecto MiENDO. «Queremos estudiar el perfil microbiano de las personas con endometriosis y su relación con la infertilidad. En concreto, analizaremos si la presencia de ciertos microorganismos capaces de modular hormonas sexuales puede estar relacionada con la afección», apunta Vallès.
Parto y lactancia, claves en el microbioma infantil
El microbioma humano comienza a formarse a partir del nacimiento. «Gracias a los estudios realizados en el marco de la cohorte MAMI, hemos comprobado que el tipo de parto y la lactancia influyen en las primeras bacterias que colonizan el organismo», explica Carmen Collado, investigadora del CSIC en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC). “También hemos observado que la dieta materna condiciona el perfil bioactivo de la leche materna y modifica la composición del microbioma infantil, lo que tiene un papel clave en su protección frente a infecciones”, añade.
Pero estos factores no solo determinan qué bacterias colonizan el organismo del recién nacido, sino que también influyen en el llamado resistoma, el conjunto de genes de resistencia a antibióticos presentes en el microbioma. Collado y su equipo han observado que tanto el tipo de parto como la lactancia materna influyen en su evolución. «El resistoma no es estático: cambia durante los primeros cuatro meses de vida y sigue trayectorias distintas según el tipo de nacimiento y la alimentación», señala. Sus resultados indican que la lactancia materna favorece la presencia de bifidobacterias, asociadas a una menor carga de genes de resistencia. «Esto sugiere que la nutrición temprana puede modular no solo el microbioma, sino también la presencia de genes de resistencia a antibióticos en etapas muy precoces de la vida», concluye.
