
La exposición Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria, se organiza en siete ámbitos temáticos y uno final como epílogo, y cuenta con un amplio abanico de actividades en torno a la exposición.
- El rey Asurbanipal
- Nínive, una ciudad sin rival
- Jardines de recreo
- El rey erudito
- El imperio de Asurbanipal
- Conflicto y caída
- Redescubrimiento
- Epílogo: preservar el
pasado de Irak para el futuro
1. El rey Asurbanipal
Hace más de 2600 años, la historia de Oriente Medio vivió un momento decisivo: el ascenso de Asiria en el Irak actual. Durante tres siglos, los reyes asirios expandieron sus fronteras hasta crear uno de los imperios más poderosos de la Antigüedad.
En este marco histórico destacó Asurbanipal (669 – c. 631 a. de C.), considerado el último gran soberano asirio. Tras acceder al trono, ejerció un poder sin rival, gobernando desde la capital, Nínive, en la actual Mosul, sobre un territorio que se extendía desde la costa oriental del Mediterráneo hasta las montañas del oeste de Irán.
Asurbanipal fue una figura compleja. Guerrero implacable, dirigió durísimas campañas bélicas inmortalizadas en relieves que documentan la violencia del poder asirio. Era un erudito apasionado por el conocimiento: promovió la creación de la biblioteca real de Nínive, considerada la primera gran biblioteca de la historia, con miles de tablillas con textos científicos, administrativos y literarios, entre ellos La epopeya de Gilgamesh.
Su reinado se caracterizó también por la opulencia arquitectónica y artística: palacios fastuosos, decorados con relieves monumentales y exuberantes jardines reales, símbolos de lujo y de poder. Además, Asurbanipal ejerció una sofisticada diplomacia para mantener la cohesión de un imperio que albergaba pueblos muy diversos.
Hoy podemos reconstruir esta parte de la historia gracias a excavaciones arqueológicas iniciadas hace más de 150 años en Nínive y otras capitales asirias. Y esta exposición la enseña: te invita a descubrir la grandeza y las contradicciones de un rey que marcó el destino de todo el mundo antiguo.
El cazador heroico
Asurbanipal se presentaba ante el mundo como un héroe a quien los dioses habían concedido una fuerza y una virilidad extraordinarias. Como representante humano de las divinidades, el rey tenía el deber de reproducir el mundo perfecto que estas habían creado al principio de los tiempos. Lo vemos cazando leones, criaturas indomables y feroces, como una forma de derrotar a las fuerzas del caos y de mantener el orden universal.

El sabio erudito
Asurbanipal estaba tremendamente orgulloso de saber leer y escribir, habilidades poco habituales entre los reyes asirios. Por eso se le representa con un estilete sujeto en el cinturón: quería mostrar su perfección física, pero también mental.
2. Nínive, una ciudad sin rival
Los reyes asirios fueron unos constructores extraordinarios. El abuelo de Asurbanipal, Senaquerib, transformó Nínive en una ciudad cuyo tamaño y esplendor asombraron a todo el Oriente Medio antiguo. En cuanto a su majestuosa residencia, a la que llamó «Palacio sin rival», quiso que fuera «objeto de asombro para todos los pueblos»: las puertas de entrada estaban flanqueadas por colosales toros alados con cabeza humana (llamados lamassus) que protegían al rey frente a peligrosas fuerzas sobrenaturales.
Asurbanipal gobernó desde ese palacio durante la mayor parte de su reinado hasta que se construyó su propia residencia real en la misma Nínive, el palacio norte, decorado con paneles murales que, esculpidos y pintados de vivos colores, ensalzaban su gobierno. La magnitud y la ornamentación de estos impresionantes edificios reflejaban la riqueza y el poder de Asurbanipal.
La familia real
Las disputas sucesorias eran habituales en Asiria, y a menudo terminaban con derramamiento de sangre. Sargón II, bisabuelo de Asurbanipal, se apoderó del trono mediante un violento golpe de Estado. El abuelo de Asurbanipal, Senaquerib, fue brutalmente asesinado por el mayor de sus hijos vivos tras haber designado príncipe heredero a un hijo menor, Asarhadón.
Este se aseguró el trono con la ayuda de su influyente madre, Naqi’a. Curiosamente, pese a lo que le había ocurrido a su padre, Asarhadón también nombró sucesor a su hijo menor, Asurbanipal. En un intento de apaciguar al mayor, Shamash-shum-ukin, le concedió el trono de Babilonia. Declaró así a los dos jóvenes príncipes «hermanos en igualdad». Pero su decisión tendría consecuencias más adelanteporque Shamash-shum-ukin lideró una revuelta contra su hermano.

El palacio de Asurbanipal en Nínive
Los reyes asirios construyeron espléndidas residencias con los mejores materiales de todos los rincones del imperio. Al principio, Asurbanipal gobernó desde el palacio construido por su abuelo Senaquerib, pero luego hizo construir el suyo propio en la colina de la ciudadela de Nínive (hoy conocida como Kuyunjik), con muros exteriores de ladrillos de adobe recubiertos con yeso blanco brillante y ladrillos esmaltados de vivos colores. Para los techos, se utilizaron enormes vigas de madera de cedro del Líbano. El palacio se distribuía en salas dispuestas alrededor de patios pavimentados, y gran parte de la decoración ensalzaba el reinado y los logros de Asurbanipal. Las salas más majestuosas estaban decoradas con escenas narrativas y figuras protectoras talladas en bajorrelieve sobre paneles de alabastro yesoso, a la vista de los miembros de la corte y de los dignatarios visitantes. Dichas escenas estaban pintadas de vivos colores, pero apenas se conservan restos de pintura.
Guardianes mágicos
Los visitantes del palacio real entraban a través de unas esplendorosas puertas flanqueadas por imágenes de guardianes mágicos que protegían al rey de fuerzas malignas. Esta defensa divina estaba planificada con sumo cuidado por los sabios más experimentados del rey; al parecer, existían reglas sobre la correcta combinación de guardianes sobrenaturales y su ubicación en el edificio.
Originalmente, los paneles murales asirios estaban pintados de vivos colores. En algunos de ellos se conservan pequeños restos de pigmentos negros y rojos. Los científicos han descubierto trazas microscópicas de otros colores con la ayuda de nuevas técnicas. El color también es visible en otros objetos, como azulejos y ladrillos pintados.

Un palacio digno de un rey
La decoración de los palacios asirios era una demostración de la riqueza y el poder del rey ante su corte y ante los súbditos que lo visitaban desde todos los rincones del imperio. La refinada artesanía, los materiales preciosos y los orígenes exóticos de los muebles y otros objetos denotaban el mayor de los lujos, a la vez que recordaban a los visitantes que el rey controlaba una vasta región.
El palacio no era solo la sede del poder político, sino también un lugar de esparcimiento para el rey y su corte. Los coloridos azulejos y los relieves de las paredes, los muebles con accesorios de bronce y marfil, y los objetos de piedra y vidrio creaban un ambiente suntuoso para banquetes y representaciones.
3. Jardines de recreo
A los reyes de Asiria les gustaba cultivar jardines, huertos y cotos de caza como si se tratara de paraísos terrenales. Demostraban su capacidad para traer abundancia y armonía al mundo llenándolos con plantas y animales de todos los rincones del imperio.
Asurbanipal organizaba en sus parques cacerías de leones, espectáculos en los que el rey cazaba y mataba a este feroz animal, tanto a pie como a caballo, y que representaban su triunfo sobre los elementos caóticos del mundo. Estas cacerías, con su cuidada escenificación y sus rituales correspondientes, presentaban a Asurbanipal como portador de la estabilidad al imperio.
Los banquetes de palacio
Para el rey, los grandes festines eran una forma de exhibir su poder ante sus súbditos. Los mejores vinos, aceites, mieles y frutas llegaban a las mesas asirias procedentes de todos los rincones para satisfacer el apetito real. Así ha quedado registrado en textos que describen diferentes productos de extraordinaria calidad y los relacionan con su región correspondiente.

También la vajilla, decorada con motivos de todo el imperio, evidenciaba el enorme alcance del poder del rey. Un banquete opíparo con invitados insignes era la ocasión perfecta para que Asurbanipal reafirmara su autoridad y consolidara sus relaciones diplomáticas.
La caza del león
Los parques de Nínive eran el escenario de la caza real del león, un espectáculo público de gran teatralidad. Un conjunto de paneles murales esculpidos en relieve muestra al rey Asurbanipal cazando leones asiáticos, una especie felina más pequeña que prosperó en el antiguo Oriente Medio.
Escenas como esta representan la valentía y la destreza inigualable del rey, protector de Asiria por elección divina, cuyo deber era derrotar a las fuerzas del caos para mantener el orden universal. Por eso mataba leones, los animales más peligrosos del territorio.
4. El rey erudito
A diferencia de reyes anteriores, Asurbanipal se preciaba de haber estudiado las artes de la escritura, de ser capaz de resolver problemas matemáticos complejos y de debatir con sabios y especialistas. Creía que el control del imperio también pasaba por tener conocimientos, por lo que creó la biblioteca más grande y completa jamás reunida.
La biblioteca real albergaba todo el conocimiento escrito de Mesopotamia bajo un mismo techo, con más de 10.000 textos, todos ellos grabados en la mejor arcilla y con la caligrafía más perfecta.
Formado para ser rey
Como hijo menor, Asurbanipal no estaba destinado a ser rey. Precisamente por eso aprendió a leer y escribir, entonces algo muy inusual. Una vez elegido, sin embargo, se esperaba que destacara en todos los aspectos de su cargo. Recibió una rigurosa formación para prepararse ante los desafíos que lo aguardaban, ya que gobernar el vasto imperio asirio era una tarea ardua y exigente.
Cuando fue nombrado príncipe heredero, Asurbanipal se trasladó a vivir a un palacio llamado la Casa de la Sucesión, donde desarrolló habilidades militares yde liderazgo, y estudió los saberes y conocimientos mesopotámicos.
Además, acompañaba a su padre en la corte y actuaba como su jefe de espionaje, reuniendo datos e información mediante agentes repartidos a lo largo y ancho del imperio. Conocer bien a aliados y enemigos ayudaría a Asurbanipal a tomar decisiones eficaces en política exterior.



Creación de la biblioteca
Asurbanipal heredó muchos textos de su padre. Algunos estaban redactados por escribas de su palacio, entre los que se encontraban sabios babilónicos, cautivos, versados en astrología, adivinación, magia y medicina. Después de que Asurbanipal conquistara Babilonia en el año 648 a. de C., llegaron a Nínive miles de volúmenes nuevos, según consta en las listas de adquisiciones. Muchas de las tablillas de la biblioteca llevaban la marca «Palacio de Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria». Algunas incluían plegarias a Nabu, dios de la escritura.
La destrucción de la biblioteca de Asurbanipal, junto con el resto de la ciudad de Nínive, en el año 612 a. de C., ha dificultado la labor arqueológica de reconstruir su disposición y organización. Sin embargo, el incendio que arrasó la ciudad también contribuyó a preservar durante milenios los conocimientos reunidos por Asurbanipal, pues coció parcialmente las tablillas.
Interpretar las señales
Interpretar la voluntad de los dioses era el pilar central de la erudición mesopotámica. Asurbanipal consultaba por ello los augurios antes de tomar una decisión importante. La técnica más común consistía en sacrificar una oveja y examinar sus órganos internos en busca de señales. A veces,los augurios no eran positivos; se recurría entonces a rituales especiales para contrarrestar las predicciones negativas. Los escribas elaboraban listas de hechizos para combatir todo tipo de infortunios.
Medicina y magia
La atención médica asiria se basaba en una combinación de hechizos, medicinas, rituales y objetos protectores, como los amuletos. Los médicos, exorcistas incluidos, realizaban rituales y recitaban conjuros para proteger a sus pacientes de los demonios, los espíritus y otras fuerzas malignas que, según se creía, eran las causantes de dolencias y enfermedades.
Mitos y épica
Asurbanipal también quiso incluir en su biblioteca la abundante literatura mesopotámica. Si hoy conocemos con detalle muchos de los inestimables textos míticos y religiosos de Mesopotamia, es gracias a los fragmentos hallados en las ruinas de Nínive. Uno de ellos es La epopeya de Gilgamesh, la obra más famosa de la literatura mesopotámica.

Una segunda vida para la biblioteca
Los investigadores continúan uniendo los fragmentos de los restos de la biblioteca de Asurbanipal para saber más sobre la historia de este rey tan singular.
Los primeros restos fragmentados y dispersos de la biblioteca de Asurbanipal se excavaron en 1850. El descubrimiento de miles de tablillas bien conservadas y escritas con claridad fue un extraordinario golpe de suerte, y aún hoy constituyen la base de nuestro conocimiento sobre la antigua Asiria. Sin embargo, los excavadores que trabajaron antes del establecimiento de los registros arqueológicos rigurosos dejaron poca información sobre cómo se hallaron las tablillas, algo que nos habría ayudado a comprender los últimos días de la biblioteca.
Investigadores de todo el mundo han trabajado incansablemente para descifrar los fragmentos de las tablillas e identificar a qué textos pertenecen. El British Museumha digitalizado toda la biblioteca, documentándose sobre sus orígenes e investigando su función, pero aúnqueda mucho trabajo por hacer y mucho más por descubrir.
5. El imperio de Asurbanipal
Asurbanipal gobernó un imperio geográfica y culturalmente diverso que se extendía desde las costas del Mediterráneo oriental hasta las montañas de Irán occidental.
Cuando llegó al poder, el Imperio asirio ya controlaba un territorio inmenso, dividido en regiones administrativas que gobernaban funcionarios leales a la corona. Estos, junto con los embajadores reales, controlaban los territorios vecinos mediante negociaciones... O violencia. Quien cooperase se vería recompensado, oponerse tenía graves consecuencias.

Los abundantes recursos llegados de todas partes enriquecieron el imperio, que desplazó y reubicó a gran cantidad de personas para convertir parajes desolados en territorio agrícola, construir ciudades imperiales y producir artículos selectos. Este movimiento de poblaciones y bienes transformó el tejido cultural del imperio porque introdujo nuevas tradiciones artísticas y tecnologías, nuevos idiomas y más formas de pensar.
El gobierno del imperio
Debido a su enorme tamaño, el Imperio asirio era difícil de gestionar, lo que llevó a desarrollar la red de comunicaciones más fiable y eficiente de su época, pues su unidad dependía de ello. Para acelerar la transmisión de información, el imperio estaba conectado por un innovador sistema de calzadas reales que permitía viajar en solo unos días entre la capital y los confines más remotos.
Los funcionarios de confianza del rey sellaban sus cartas con un anillo grabado con el sello imperial que representaba la autoridad real, por lo que sus instrucciones debían ser obedecidas. De este modo, el rey podía delegar su poder y estar presente en todos los puntos del imperio.
Redes de control
Puesto que los reyes asirios administraban su vasto imperio mediante el cobro de tributos (materias primas, artículos de lujo y fuerza de trabajo humana y animal), los productos exóticos que engrosaban los erarios de palacio eran un reflejo de su control sobre las provincias extranjeras, así como de su acceso a rutas comerciales remotas.
El rey se aseguraba las lealtades recurriendo a la diplomacia, pero también a la violencia. El ejército, compuesto por profesionales, reclutas y mercenarios extranjeros, era clave para la expansión y el mantenimiento del imperio: los castigos por no doblegarse ante el rey no se hacían esperar. Asurbanipal y sus predecesores decoraron sus palacios con escenas de pagos de tributos y de violentas victorias sobre súbditos rebeldes.

Intercambio internacional
La expansión del imperio asirio reactivó la fabricación y el comercio de objetos de lujo, además de facilitar el intercambio cultural, artístico, tecnológico y de personas e ideas por todo el Mediterráneo y el Oriente Medio antiguos. Los reyes asirios llenaban sus palacios con artículos de lujo procedentes de todo el imperio. Algunas imágenes se hicieron muy populares, como la esfinge, y se crearon y difundieron nuevas versiones por diferentes regiones.
Los artesanos también debieron de viajar a diferentes cortes reales, y es probable que en la de Asurbanipal se crearan objetos de lujo según los gustos «internacionales» de entonces.
6. Conflicto y caída
Asurbanipal llevó a su ejército más lejos que ninguno de sus predecesores. Como representante humano de los dioses, era deber del monarca establecer el orden en todo el mundo extendiendo las fronteras del imperio, por lo que los asirios consideraban justificada la violencia contra quienes despreciaran al rey y a los dioses.
Durante la primera mitad del largo reinado de Asurbanipal, Asiria prosperó y se expandió: hacia el oeste, conquistó Egipto; hacia el este, doblegó sin piedad a un rebelde usurpador elamita. A mediados de su reinado se produjo una grave crisis en Babilonia que desató un largo, implacable y violento enfrentamiento entre Asurbanipal y su hermano.
Elam
Una de las grandes potencias del antiguo Oriente Medio fue Elam, que hacia el año 700 a. de C. se había recuperado de un período de inestabilidad y amenazaba la expansión de Asiria.
El reino elamita se extendía por las llanuras y las montañas del suroeste del actual Irán, y sus gobernantes, recelosos de la expansión de Asiria hacia el sur, desafiaron al imperio durante más de un siglo, apoyando revueltas y ofreciendo refugio a sus enemigos.
Al principio del reinado de Asurbanipal, Asiria y Elam estaban en paz. Aquello cambió cuando el rey de Elam invadió Babilonia. A partir de entonces, Elam fue un motivo de preocupación constante para Asurbanipal, que dedicó mucho tiempo a lidiar con sus problemáticos gobernantes.
Rivalidad entre hermanos
Asurbanipal gobernaba Asiria, mientras que a su hermano mayor, Shamash-shum-ukin, le había correspondido Babilonia. Pero este perdió la paciencia ante las constantes interferencias de Asurbanipal y, tras años de sumisión, se rebeló y organizó una coalición secreta contra él. Al descubrirlo, Asurbanipal trató de evitar el conflicto apelando directamente a los babilonios, pero fue en vano. Los enfrentamientos estallaron por toda Babilonia.
Las ciudades cambiaban de manos y los dirigentes pasaban de un bando a otro hasta que Asurbanipal sometió a Babilonia a un sitio de dos años que condenó a sus habitantes a sufrir hambre y enfermedades. El asedio terminó con la muerte de Shamash-shum-ukin en un incendio.
El destino de Asurbanipal
Pese a la abundante información que se conserva sobre el largo reinado de Asurbanipal, sus últimas inscripciones conocidas datan del año 638 a. de C., por lo que su muerte no ha quedado registrada en ninguna fuente de la época y continúa siendo un misterio, al igual que los últimos años de su reinado, que debió de terminar entre los años 631 y 627 a. de C. Quizá murió, abdicó o fue depuesto, y es posible que al morir lo enterraran en la ciudad de Asur, junto a otros reyes de Asiria.
En cualquier caso, el imperio asirio empezó a desmoronarse tras su muerte: durante un breve período lo sucedió uno de sus hijos, Ashur-etil-ilani, y Sin-shar-ishkun, probablemente otro hijo suyo, fue el último rey que gobernó desde Nínive. En el 626 a. de C., un antiguo general, Nabopolasar, reclamó el trono de Babilonia y comenzó una lucha por la independencia.
El imperio se desmorona
Tan solo veinte años después de la muerte o abdicación de Asurbanipal, hacia el año 631 a. de C., el imperio empezó a desmoronarse.
El general Nabopolasar, que se había hecho con el trono de Babilonia en el 626 a. de C., desató una guerra civil que provocó el caos en toda la región. Tras vencer, avanzó hacia Asiria, por lo que la guerra por la independencia se convirtió en una lucha por la supervivencia del imperio.
Los medos iraníes, liderados por Ciaxares, se unieron al ataque y saquearon la ciudad de Asur, cuna de la principal deidad de Asiria: profanaron las tumbas de los reyes asirios, destrozaron sus sarcófagos y destruyeron sus huesos. Nabopolasar y Ciaxares se aliaron y, en el año 612 a. de C., atacaron Nínive. La ciudad más grande del mundo quedó reducida a cenizas, y el hijo de Asurbanipal, el rey Sin-shar-ishkun, pereció en la catástrofe.
7. Redescubrimiento
Los descubrimientos arqueológicos del siglo XIX en Irak cambiaron la antigua percepción que se tenía de Asiria, a cuyos reyes se había considerado descuidados y moralmente corruptos.
La caída de Asiria fue un acontecimiento excepcional que quedó plasmado en la Biblia y en la literatura de la Grecia y la Roma antiguas. Según los relatos clásicos, Asiria fue castigada a causa de la depravación de sus gobernantes, que se rodeaban de riquezas y lujos. Se decía que el libertinaje del último rey de Asiria había provocado la destrucción del imperio y que, al comprender que Nínive estaba perdida, mandó construir una enorme pira en su palacio y se arrojó a las llamas junto con sus posesiones, sus concubinas y sus eunucos.
Los descubrimientos arqueológicos de la década de 1840 pusieron en duda esta imagen de los reyes asirios. Asiria es considerada desde entonces una de las grandes civilizaciones del mundo antiguo.



El redescubrimiento de Asiria
Las grandes ciudades y los legendarios reyes de Asiria fueron recordados también por las personas que viajaban a la región de Mosul y regresaban a sus hogares hablando de ciudades enterradas y ruinas ancestrales.
A principios del siglo XIX se exploraron sistemáticamente los antiguos yacimientos, en una época en que la región formaba parte del Imperio otomano y despertaba un gran interés político en Europa. Las primeras excavaciones de Nínive, en 1842, estuvieron dirigidas por el cónsul francés, Paul-Émile Botta, que las abandonó al cabo de tres meses infructuosos y se trasladó al yacimiento de Jorsabad, donde descubrió el palacio del rey Sargón II. En 1845, inspirado por los espectaculares hallazgos de Botta, el joven aventurero y arqueólogo británico Austen Henry Layard empezó a excavar en Nimrud, contando inicialmente con la financiación del embajador británico en el Imperio otomano.
8. Epílogo: preservar el pasado de Irak para el futuro
Hoy en día, el Gobierno y el pueblo iraquíes trabajan con organizaciones de todo el mundo para proteger y reconstruir el rico patrimonio de Irak, que ha sido parcialmente destruido tras ser objeto de ataques durante años de conflicto.
Arqueólogos de Irak y de todo el planeta continúan la obra iniciada con los descubrimientos arqueológicos de la década de 1840. Entre la guerra del Golfo (1990-1991) y la invasión y ocupación de Irak (2003–2011), las operaciones militares, las sanciones, los saqueos y el vandalismo afectaron gravemente el patrimonio cultural del país. De 2014 a 2017fue destruido sistemáticamente, junto con el de Siria, por parte de Daesh (el autodenominado Estado Islámico), a una escala sin precedentes, incluida una gran parte de los yacimientos de Nimrud y Nínive.
Varias organizaciones de todo el mundo, entre las que se incluye el British Museum, colaboran con la Junta Estatal de Antigüedades y Patrimonio de Irak para ayudar a reconstruir, para las generaciones presentes y futuras, un patrimonio que es fundamental tanto para el pueblo iraquí como para el conocimiento compartido de la historia de la humanidad.
Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria es una invitación a adentrarse en la mente de un hombre que gobernó el mundo conocido hace más de dos mil años y que, sin embargo, sigue siendo una figura actual, cercana: un gobernante obsesionado con el conocimiento, atormentado por la lealtad de su hermano y consciente de la fugacidad del poder. La exposición ofrece al gran público un legado fascinante y más de un siglo y medio de investigación reunidos en una sola exposición.















